Cronica

Barloparty en la Dauphine

13 junio, 2016
Barloworld 2009. A Froome le sobran 10 kilos

Barloworld 2009. A Froome le sobran 10 kilos

Voy a ser sincero. No he podido ver las dos últimas etapas del Criterium de Dauphine, en las que un excelso Biohazard ha consolidado su tercera victoria en la que es la antesala del Tour de Francia por excelencia. Ni siquiera un mísero resumen de televisión, pese a que por arte de magia y sin yo dar la aprobación se ha renovado por un mes mi suscripción a Eurosport Player. Así que para abordar la crónica me voy a apoyar en la historia, ya que el último día fue el del homenaje al Barloworld, estructura que desapareció a final de 2009 por el positivo por EPO de Moisés Dueñas en el Tour de Francia. El mismo equipo donde se conocieron los tres grandes protagonistas del cierre del Dauphine: Froome, Cummings y Gasparotto.

El viernes decidí que ya era suficiente. A las seis de la tarde recogí el coche de un taller que me habían recomendado en el Bronx, esto, en el barrio de Usera -aíre acondicionado y sustitución de un rodamiento que había elevado los decibelios de mi modesto Fiat al nivel de un Impreza– y salí pitando para Almería. Nada de ciclismo en la tele, mucho en los libros (interesantísima la obra del irlandés Paul Kimmage Una Dura Carrera), vuelta a la bici de forma suave tras cuatro semanas de parón y, por supuesto, días de playa y tapas. Pese a este impasse, ayer comencé a madurar -sin haber visto las últimas etapas- la crónica de una carrera que dominó Froome desde el viernes y cuyo liderato ha mantenido en parte por la labor de su equipo. Esta mañana, tras bucear por la red y cambiar varias veces de idea, he llegado a la conclusión de que el mejor enfoque para el post es un tres en uno con un hilo argumental que sirve de argamasa para unir los tres capítulos: Rosebud… ¿Rosebud? No, no, Barloworld.

EPISODIO 1. EL CRITERIUM DE FROOME

Cuando arrivo a casa, me tomo un zumo de remolacha

Cuando arrivo a casa, me tomo un zumo de remolacha

La verdad es que no he leído apenas la prensa, pero bajo mi punto de vista el ladillo que ven arriba justifica un titular. Quién le iba a decir al exótico muchacho rubio que corría en el Barloworld en las temporadas 2008 y 2009 que un día iba a ser el ciclista con más victorias en la Dauphine, la prueba ciclista de una semana más prestigiosa del circuito World Tour. Tras la victoria de 2016, Froome iguala a Nello Lauredi, Luis Ocaña, Bernard Hinault y Charly Mottet con tres triunfos en la general de esta carrera, y supera al que fuera su líder, Bradley Wiggins, a Lance Armstrong, a Miguel Induráin o a Jacques Anquetil. Además, con la victoria parcial del viernes por delante del que fuera su doméstico Richie Porte se convierte en el ciclista con más etapas ganadas junto a Iban Mayo (6).

Con estos números, que tiemblen los rivales del enfermo de Bilharzia de cara al Tour. Las dos veces que ha vestido el amarillo al final de Dauphine, Froome ha ganado el Tour de Francia. Lo hizo en 2013, cuando aventajó en 58 segundos a su compañero de equipo Richie Porte, y el año pasado, edición en la que se alzó con el maillot de líder en la última etapa tras dejar de rueda a Van Garderen en las rampas de la ascensión final a Modane Valfréjus. Los Tour de esos dos años se fraguaron de la misma forma, con un soberbio Porte que hizo de lanzadera para que su líder Froome rematase sin piedad a sus rivales en el primer final en alto de entidad. En 2013 fue Ax 3 Domaines, mientras que en 2015 La Pierre Saint-Martin dictó sentencia.

Sin Bilharzia y con más pelo

Sin Bilharzia y con más pelo

Hace ahora ocho años, Froome estaba a punto de cambiar el rojo del Barloworld por el negro del Sky. En aquel momento, Dave Braislford, el manager del temible escuadrón de las sombras, ya señalaba que el chico nacido en Kenia era, además de portavoz del ciclismo limpio, un gran talento incipiente para la montaña. “Chris no había entrado en nuestro sistema pero ha estado trabajando con nosotros durante un año (antes del fichaje). Es un talento en bruto, tenemos un diamante por pulir, pero es un espécimen con un físico fantástico”, señalaba Braislford a Cyclingnews en el momento en el que empezaba a germinar la semilla anglosajona en el seno del ciclismo profesional.

Si nada raro ocurre, estos guarismos seguirán creciendo en los próximos años, ya que Froome solo tiene 31 años recién cumplidos, poco menos que un chiquillo si se observan las edades con las que algunos miembros del pelotón están amasando lo mejor de su palmarés, como por ejemplo su ex compañero en Barloworld y Sky Stephen Cummings.

EPISODIO 2. CON 35 AÑOS SE ENTRENA MÁS Y MEJOR

Tampoco vamos a poner el grito en el cielo, ya que el apogeo físico le llega a cada uno cuando le llega, pero lo del corredor del equipo sudafricano Dimension Data es muy llamativo. Este cazaetapas de casi 1,90 metros atraviesa con 35 añazos el momento más dulce de su carrera deportiva. Es cierto que en sus tres años en BMC (2012, 13 y 14) consiguió algunos de sus triunfos más importantes, como aquella etapa de la Vuelta a España de 2012 y el Tour del Mediterráneo de 2014. Pero nada comparable a lo que viene haciendo en las dos últimas campañas enrolado en la escuadra africana (por cierto, misma nacionalidad que Barloworld).

Cummings, aún con dientes de leche

Cummings, aún con dientes de leche

Cummings ganó de manera soberbia -a lo Rubén Plaza– la última etapa de la Dauphine, la más dura, con una ventaja de casi cuatro minutos sobre los favoritos. El ciclista británico estuvo escapado en solitario 50 kilómetros en los que afrontó un primera y un tercera tras haber formado parte de la escapada inicial junto a una veintena de corredores entre los que se encontraba su compañero de equipo Daniel Teklehaimanot, a la postre maillot de lunares rojos en la general final. “Tenía el día señalado. Ir en la escapada era un buen entrenamiento para el Tour, pero también sabía que no iban a quedar muchos ciclistas y que los favoritos se iban a vigilar”, comentó a los medios tras su victoria.

Ni el viento de cara pudo más que su ambición. Cummings, que insisto en que tiene 35 años, consigue de esta manera su tercer triunfo en carreras World Tour del año, tras las victorias parciales en Tirreno y País Vasco. Cummings, que ya el año pasado humilló en el Tour de Francia a Pinot y Bardet en la llegada a Mende. “Steve es de nuestra academia y tiene mucho talento. Aunque tiene 28 años, no creo que hayamos visto lo mejor de él todavía. Necesita el entorno correcto y creo que nosotros podemos proporcionárselo”, expresaba Braislford antes de su paso a Sky en 2009. Parece que no se equivocaba, aunque para ello haya tenido que volver a sus orígenes.

EPISODIO 3. GASPAROTISONA

Una de las estrellas de aquel Barloworld era Enrico Gasparotto. El clasicómano italiano dio en 2008 un paso atrás en su carrera deportiva tras dejar el Liquigas, de primera división, y unirse al equipo británico, de segunda. Esa temporada fue el ciclista con más puntos del Europe Tour tras ganar el Giro di Romagna (1.1), una etapa y la general del Ster Elektrotoer (2.1), una etapa de Los Tres Días de La Panne y tercero en la general (2.HC) y segundo en la general de Tirreno y varios puestos de honor en etapas, además de terminar en cabeza en clásicas como el GP de Lugano (1.1) o Trofeo Laigueglia (1.1). Todo esto le sirvió a este paciente del Doctor Ferrari, el médico de Armstrong, para ascender al World Tour al año siguiente de la mano del Lampre.

" Quest'anno sto andando come un cavallino rampante"

” Quest’anno sto andando come un cavallino rampante”

Siete años después, el ex compañero de Froome y Cummings, ganador este año de la Amstel Gold Race, ha sido expulsado por su equipo, el belga Wanty, antes de la disputa de la última etapa de Dauphine tras ofrecer bajos niveles de cortisol en unos tests realizados el sábado por la noche por el Movimiento por un Ciclismo Creíble (MPCC en sus siglas en inglés). Los bajos niveles de cortisol no violan las normas de la UCI o la WADA, pero el artículo nueve del MPCC dice que un ciclista deberá salir de competición durante ocho días como medida de precaución por temas de salud.

Pero, sobre todo, los bajos niveles de cortisol son indicativos del uso de la cortisona como sustancia dopante que te permite entrenar más y mejor. Parece que Enrico no ha aprendido nada de sus ex compañeros que ahora en el Sky abanderan el ciclismo limpio, en el que en vez de inyecciones se nutren de raíces. En el que las súbitas metamorfosis de rodadores en escaladores, o de auténticos desconocidos en invencibles vueltómanos, se deben de forma exclusiva a los científicos métodos de entrenamiento. Porque para Froomey “doparse es robar, porque los chicos que hacen trampas y obtienen resultados son los que piden más salarios”. Y porque los ciclistas de la vieja escuela son unos mindundis que no sabían entrenarse –Armstrong, Pantani, Induráin eran unos vagos- y lo compensan con dopaje. “Sin el doping, nuestras ventajas están en el entrenamiento y la nutrición […] en la sopa, los jugos de raíz de remolacha”.

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2 Comments

  • Reply Irun Connection 13 junio, 2016 at 22:25

    Buenas noites. Ha venido bien despejarse del infierno del debate ese con esta lectura. ¿Dónde se puede adquirir el zumo de remolacha ese que toma el Froome? En la entrevista del enlace no lo dice y no me vendría mal para la QH del sábado…

  • Reply Lemond Forever 13 junio, 2016 at 22:28

    Buenas. Gracias por la referencia al libro de Kimmage. Muy bueno, tanto o más que el de Tyler Hamilton. Sus entrevistas a Landis o esta de Froome son de gran nivel periodístico. Saludos.

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