Entrevista

El Tour de Ruanda, contado desde dentro por el doble ganador de etapa Tim Rugg

5 diciembre, 2016
Tim Rugg, tras ganar el prólogo (cyclintips)

Tim Rugg, tras ganar la tercera etapa (cyclingtips)

Si el Tour de Ruanda se disputara en otro momento del calendario, es muy probable que su repercusión allende de las fronteras de ese país africano sería imperceptible. Pero se da la circunstancia de que los organizadores, con buen tino, lo colocaron en la última parte del calendario UCI, cuando el grueso del pelotón internacional está hibernando de cara a la primera concentración del año. Pese a que se trata de una carrera de segundo nivel (2.2) en lo deportivo, cuenta con varios elementos que la convierten en una prueba ciclista atractiva, indispensables en cualquier otra que quiera presumir de solera. La exhuberancia de los paisajes, el recorrido montañoso, sin apenas terreno llano, el “Africanmuur” de Kigali, la pasión de los aficionados.

Pero una cosa es lo que vemos en Occidente, que se resume en la espectacular subida del muro de pavés de Kigali, y otra distinta es que te cuenten cómo es por dentro el Tour de Ruanda. Para ello, he tenido la suerte de poder contactar con Tim Rugg, uno de los pocos ciclistas no africanos que acudieron a la disputa de la octava edición de la carrera. Enrolado en las filas del equipo amateur canadiense Lowestrates.ca, cuyo objetivo era tener un top ten en la clasificación general, Rugg se salió del guion y consiguió a punto de cumplir 31 años ganar dos etapas, sus dos primeras victorias como profesional. ¿Un poco tarde? Según se mire, ya que fue en 2015 cuando dio el salto de categoría en el equipo Lupus Racing, el mismo que acogería en sus filas un año después a Chris Horner.

Tim Rugg es un ciclista atípico. Lo primero que sorprende es su estética hípster, con tatuajes y pendientes, para nada frecuente en un pelotón en el que lo más llamativo es la larga cabellera de Sagan o la barba de Geschke. Hasta entrada la veintena no se compró su primera bicicleta. Ha sido capaz durante años de compatibilizar su trabajo como ingeniero de redes en empresas como Fannie Mae (el banco público de créditos hipotecarios que quebró en la crisis) con la disciplina de entrenar 20 horas semanales. Ahora, trabaja en Strava a tiempo parcial. Rugg es inteligente, abierto e inquieto, amante del café y para el que la bicicleta es una forma de vida. Tiene una caravana Winnebago con la que se desplaza a entrenar –“así no se me olvida nada”-, frecuenta las competiciones elite del circuito americano, corre igual con bici de carretera, ciclocross o MTB, es activo en las redes sociales y no tiene equipo seguro para la temporada que viene.

Pero solo aún, ya que eso podría cambiar en los próximos días. “Creo que Ruanda puede haberme llevado a Europa. No voy a decir mucho porque todavía es sólo un sueño y prefiero esperar hasta saberlo con seguridad”.

Aquí puedes leer la entrevista en semi inglés. Here you can read it in a lenguage looks like english.

Rugg

“Para los ruandeses el ciclismo es el deporte número 1”

Fórmula Matxín. ¿Cuándo te enteras de que vas a correr el Tour de Ruanda? ¿Cuál fue tu reacción?

Tim Rugg. Un equipo canadiense me invitó como corredor invitado con solo un mes para estar a punto. Mi reacción fue: “¿Increíble, ¿ahora qué?” Tuve mucho que hacer en poco tiempo, ir a una clínica para vacunas, entrenamiento y, por supuesto, prepararme para la altitud y toda la logística para llegar allí por mí cuenta.

FM. Es curioso que un equipo como Lowestrates.ca, por debajo de la categoría continental, esté llamado a una prueba que se ejecuta en África. ¿Cómo obtiene el equipo la invitación para competir en el Tour de Ruanda? ¿Quiénes son los principales responsables?

Tim Rugg. Realmente no te puedo responder con una respuesta definitiva, pero sé que influyó mucho el compromiso del equipo de llevar equipamiento de ciclismo y participar con los clubes locales una semana antes. Fue una experiencia de inmersión con el objetivo de impactar en la comunidad en la que veníamos a competir. Estaba emocionado de ser parte de esa experiencia que fue mucho más satisfactoria que la propia carrera.

FM. ¿Cuáles eran las expectativas de carrera del equipo antes de partir a Ruanda?

Tim Rugg. Creo que el equipo esperaba obtener un top ten en la general con su escalador Brett Wachtendorf. Yo mismo tuve alguna desgracia con varios pinchazos en la carrera y seguramente habría terminado en el top 10 de la general, consiguiendo así el objetivo del equipo para la carrera, pero al final no hubo suerte ni para mí ni para Brett.

FM. Además de competir, dices que tu equipo aportó su granito de arena a que el ciclismo crezca en Ruanda.

Tim Rugg. Conseguí en el último momento un patrocinador de ropa para el equipo a través de mi conexión con Jakroo y pudimos donar todos nuestros kits de equipo después de la conclusión de la carrera. No sólo doné algunos artículos míos a los clubes locales y a otros corredores mientras estaba allí. Hice lo que pude para dar publicidad de la carrera de regreso a casa en Estados Unidos con mis actualizaciones en las redes sociales y narrar historias durante la carrera. ¡El mundo es muy pequeño después de todo!

"Rugió" el león

“Rugió” el león

FM. Primera etapa y primera victoria como profesional. ¿Qué sentiste cuando supiste que eras el mejor tiempo en el prólogo?

Tim Rugg. Bueno, fue un poco impactante. Salí a disputar cuando ya lo habían hecho la mitad de los ciclistas y estaba seguro de que tendría un muy buen tiempo, pero realmente esperaba ser superado por los verdaderos favoritos. Entré en mi rutina de recuperación, vi cómo los grandes nombres estaban terminando sus calentamientos y me encontré solo dando vueltas esperando que terminara el día. Cuando volví a la zona de inicio y vi que solo quedaban diez ciclistas, me emocioné de haber conseguido un top 10, y luego 5, y me dije “vaya, esto realmente marcha bien”. Estaba fuera de mí cuando me di cuenta de que iba a estar en el podio, hasta que ya se supo que sería el ganador. Realmente no me lo creí, y en una contrarreloj en la que no sueles celebrarlo dejé volar mis emociones cuando me dirigí al podio y allí mismo en el mismo podio. Creo que hice algunos aficionados ruandeses simplemente con mis celebraciones.

FM. ¿Está buena la cerveza Skol o hubieses preferido celebrar tus triunfos con otros brebajes?

Tim Rugg. ¡La cerveza Skol está increíble! Y fue realmente genial tenerlos en la carrera porque nos dieron mucha emoción con el helicóptero y las presentaciones en el podio y, por supuesto, ¡la cerveza!

FM. Pierdes el amarillo en la segunda etapa, pero ganas la tercera en solitario. ¿Crees que hubieses aspirado a la victoria final en la general de no haber perdido tiempo en la segunda etapa?

Tim Rugg. En primer lugar, no creo que nadie hubiese podido vencer a Valens en la general del Tour de Ruanda. Él es un verdadero campeón y una trituradora absoluta con la bici. El equipo para el que corría es amateur y aunque fuimos a la primera etapa con la esperanza de defender el amarillo, el equipo simplemente no fue capaz y yo me quedé mirando como la carrera se me escapaba. Creo que bajo diferentes circunstancias podría haber aspirado a un gran resultado en la general, pero me gusta cómo se resolvieron las cosas.

FM. ¿Una victoria como la de la tercera etapa se planifica o existe el libre albedrío?

Dos veces en lo alto del podio

Dos veces en lo alto del podio

TR. La tercera etapa fue la venganza por los pinchazos de la segunda. En la segunda, había pinchado al comienzo de la subida del puerto de primera categoría con la caravana que acompaña la carrera intentando impedir que los ciclistas que se descolgaban hicieran trampas, así que anduve con una rueda pinchada más tiempo del que nunca hubiera esperado. Después de cambiar la rueda, me encontré cayendo al tercer grupo, después el segundo, y más tarde enganché con el grupo delantero cuando coronamos el puerto de primera. Sin embargo, más tarde afrontamos un puerto de tercera y volví a caer a un segundo grupo para acabar la etapa en el puesto 11. Por abreviar, sé que tenía lo que hacía falta para ser uno de los que pelearan en las montañas, pero no era algo de lo que fuese consciente aún.

Y llegamos finalmente a la tercera etapa. Afrontamos un puerto de primera a 25 de meta y ataco con otros tres corredores, uno de ellos proveniente de la escapada temprana del día. No estaba planeado, pero me sentía ansioso tras haber evitado un accidente solo unos minutos antes. Tenía una ventaja de un minuto al coronar el puerto y descendí como nunca para así enlazar con la escapada y afrontar los cuatro kilómetros del puerto de segunda en el que concluía la etapa. Ataqué desde abajo para deshacerme del eventual ganador de la montaña, Samuel Mugisha (¡el futuro de Ruanda!), de 19 años, y me encontré con una ventaja de unos 25 segundos respecto al grupo perseguidor. A falta de un kilómetro pensé que lo tenía con una ventaja de 17 segundos, hasta que la multitud de público se abrió y me dejó ver la pendiente de 500 metros hasta meta. Esprinté, si es que eso se puede llamar así, lo mejor que pude para terminar dos segundos delante del segundo clasificado. Estaba completamente sin oxígeno y apenas podía levantar las manos o disimular el dolor de mi cara mientras cruzaba la línea.

FM. Y en la cuarta etapa, la jungla. ¿Cómo es el paisaje y qué se siente al rodar en grupo por sitios como ese?

TR. La de la selva hubiera sido una etapa muy agradable si no estuviera a 2.500 metros de altitud y no se hubiera ido a mil por hora en la carrera desde el principio. En cambio, todos sufrimos ese día bajo la lluvia y no pudimos ver fauna alguna ni recuperar el aliento.

FM. Es impresionante la afición al ciclismo de los ruandeses. Descríbenos cómo se vive desde dentro, cómo son los aficionados, cómo tratan al ciclista, y en qué se diferencian del seguidor europeo.

TR. Era fascinante escuchar de tantos ruandeses que el ciclismo era su deporte número uno. Parecía obvio por las multitudes, pero oír a la gente decir que lo prefiere sobre el fútbol y otros deportes era especial. Para muchos ruandeses, montar una bicicleta es parte de la vida tanto como conducir un vehículo en los EE UU o Ruanda. Se utiliza para el trabajo, para llegar al trabajo, y para hacer la vida más llevadera.

FM. ¿Tan duro es el muro de pavés que conduce a la meta de la sexta etapa con final en Kigali? ¿Cómo es el ambiente que se vive allí?

El "Africanmuur"

El “Africanmuur”

TR. Fue brutal. Estábamos asustados de que el pavés estuviera húmedo y poco ciclable tras haber estado toda la etapa lloviendo, pero el cielo se abrió cuando llegamos Kigali. Valens fue el más listo del día tras haberse escapado antes de la subida, por lo que tenía vía libre. Yo, por otro lado, estaba en la parte de atrás de un grupo de 15 hombres. Las primeras rampas eran tan duras que se me sacudió el corazón. Y luego se puso más empinada, y más empinada, luego un descanso en la subida sólo para ver que nos quedaba un kilómetro y más subida hasta llegar a meta. ¡Y los fans! Mucha gente y mucho ruido. Estaba preocupado porque hay mucho favoritismo para los ruandeses, aunque la subida se hizo sin consecuencias, pero no fue una experiencia totalmente positiva. Pero no voy a hablar sobre ello porque la gente que está en la carretera es apasionada y aún sigue aprendiendo cómo ser fans de un deporte único, cercano y personal. Es una etapa y un final digno de una clásica, de una carrera de un día en sí misma, pero tras cinco días de competición fue brutal.

FM. ¿Cómo es el nivel organizativo de una carrera como el Tour de Ruanda? ¿En qué se diferencia de las carreras del circuito americano? ¿En qué crees que debe mejorar y qué aspectos te han sorprendido en positivo?

TR. El Tour de Ruanda en realidad tiene un montón de ayuda organizativa de los organizadores de carrera franceses y fue más fluida que cualquier carrera que he hecho antes. Claro, había detalles interesantes como dejar tu equipaje en un camión de transporte todos los días esperando que llegase al día siguiente hotel. Pero todo salió sin problemas.

FM. ¿Cómo son los hoteles donde os alojabais durante las carreras?

TR. Algunos hoteles eran más bonitos que otros. Algunos sólo tenían agua fría, a veces tenías que usar un cubo para ducharte. Pero, honestamente, fue mucho mejor de lo que podría haber imaginado y creo que la hospitalidad está por encima de cualquier otro lugar que he visitado en el mundo.

FM. ¿Cómo eran los desplazamientos entre las ciudades? ¿Qué vehículos usabais?

TR. A cada equipo se le dio un coche que a veces se rompía, pero sorprendentemente siempre volvía a funcionar. Los equipajes de los equipos eran transportados por un camión grande a un punto donde nos reuníamos todos los equipos después de la carrera. Echar en el coche la bolsa con la ropa que te ponías justo después de la etapa y recoger en el hotel el equipaje era una forma muy razonable de moverse.

Deporte de masas

Deporte de masas

FM. ¿Cómo era vuestra vida fuera de la carrera en Ruanda? ¿Os integrasteis con la población nativa y con los ciclistas de equipos africanos? ¿Guardas alguna amistad en tu vuelta a EE UU?

TR. Realmente disfruté por cómo estaba organizado, ya que había unos dos o tres hoteles por etapa y los equipos rotaban, por lo que teníamos posibilidades de hablar en las comidas de buffet. Disfruté mucho de la interacción con los lugareños y con ciclistas de otros equipos. Creo que por momentos estaba muy concentrado en la carrera, pero cuando estamos todos en el hotel comiendo la misma comida que hemos comido durante los últimos cinco días y estamos tan cansados, esas barreras se rompen y he podido hacer nuevos amigos.

FM. ¿Qué tal son las carreteras por donde rodabais con la bici? Al menos en los videos se ve que es bueno, similar al de Europa o América.

TR. El 90% del tiempo he corrido en muy buenas carreteras. En el otro 10% tenías que tener mucho cuidado para no pinchar o irte al suelo, pero creo que era bastante seguro y nadie atacaba cuando se corría algún peligro.

FM. En definitiva, ¿qué ha sido lo que más te ha impresionado de este país y de la carrera?

TR. Lo bien organizada que estaba y cómo la gente de Ruanda nos dio la bienvenida y apoyó la carrera.

FM. Estás acostumbrado a correr pruebas de segundo nivel (.2) del circuito norteamericano. ¿Se nota mucho la diferencia competitiva entre el Tour de Beauce o el Tour de Gila y el Tour de Ruanda?

TR. Es un estilo diferente. Creo que muchos de los corredores en el Tour de Ruanda tienen tanto que ganar con un buen resultado que la carrera resulta muy agresiva. Pero debido a que el terreno es un continuo sube y baja, debes estar siempre en tu sitio. No existía nunca un punto donde se formaba la escapada y la carrera empezaba de cero. Si la escapada iba, realmente iba a ir, y la carrera seguía siendo muy dura porque ir a rueda era mucho menos determinante por el tipo de terreno.

FM. ¿Cómo son los controles anti doping? ¿En qué se diferencian de los que puedas pasar en Europa o EE UU?

TR. No hubo ninguno.

FM. ¿Viste a algún joven ciclista africano que pueda triunfar en los próximos años en Europa?

Samuel Mugisha, el futuro de Ruanda

Samuel Mugisha, el futuro de Ruanda

TR. Dije su nombre antes, Samuel Mugisha. ¡Le deseo lo mejor! Pero realmente espero que Valens encuentre equipo porque se ha quedado fuera del programa de desarrollo de Dimension Data con solo 23 años. Para alguien como yo que tiene 31, 23 es muy joven. Yo no empecé a correr hasta que cumplí 24 años.

FM. ¿Crees que, visto lo visto, con el ciclismo puede suceder lo mismo que con el atletismo y que en un futuro veamos a algún africano ganando carreras WT en Europa? ¿En qué deberían centrar los esfuerzos para que así sea?

TR. Supongo que nos estamos refiriendo a las victorias de africanos negros, porque Froome ya lo ha hecho. Sin embargo, entiendo lo que quieres decir, y lo único que les falta a atletas de Ruanda, Eritrea, Etiopía, Kenia y otros países donde el ciclismo todavía está en desarrollo es la experiencia de la carrera. Estos ciclistas han sido probados y sus números son increíbles, simplemente no tienen la experiencia de carrera y la comprensión táctica que sólo pueden obtener si corren en Europa y en países donde el ciclismo es muy competitivo.

FM. Viajaste hace diez años a África en temas relacionados con ayuda humanitaria y volviste este mes para correr el Tour de Ruanda. ¿En qué crees que ha cambiado África en todo ese tiempo?

TR. La gente que conocí entonces y la gente que he conocido en este viaje siguen siendo la gente más acogedora, optimista y hermosa que he conocido nunca.

FM. Eres un ciclista atípico. Saltas a profesionales con 30 años en el Lupus Racing, escuadra continental en la que, entre otros, ha corrido Chris Horner. ¿Por qué tan tarde?

TR. Comencé tarde y en EE UU, hasta hace un año, los equipos continentales están obligados a tener el 40% de la plantilla con ciclistas de 27 años o menos, lo que me impedía tener una oportunidad. Tuve que desarrollarme como ciclista por mi cuenta, en lugar de esperar conseguir un equipo para hacerlo. Las cosas suceden por una razón, y en el momento justo.

Muy malasañero

Muy malasañero

FM. A veces vives en una caravana. ¿Cómo te ayuda a prepararte para las carreras? ¿Cómo va su día?

TR. Creo te refieres a mi Winnebago. En realidad, no he vivido en ella durante periodos largos de tiempo, pero gracias a ella el entrenamiento y la competición a lo largo y ancho del país se hace más divertido porque no tengo que ir corriendo a coger un avión o preocupado por si me olvido de algo. Toda mi vida está allí dentro y está muy bien pasar unas semanas en parques nacionales o ir al sur cuando hace frío.

FM. ¿Cómo eres capaz de compaginar tu trabajo de ingeniero con el deporte a este nivel casi profesional?

TR. Durante años, no sé cómo pude ser capaz de gestionarlo para que funcionase. Tal vez porque no lo hice. En mis primeros años, salía del trabajo y volaba la noche antes de cada carrera, corría y volaba el domingo por la noche para poder volver a trabajar el lunes y empezar otra semana laboral de más de 40 horas. Estaba quemando la vela por ambos extremos. Acabé un contrato el pasado julio tras trabajar diez años en IT (Tecnologías de la Información), pero no volví a casa de forma inmediata para retomar el trabajo. Decidí resolver las cosas, y finalmente me encontré trabajando a tiempo parcial en Strava haciendo soporte técnico al mismo tiempo que me enteré de lo del Tour de Rwanda. Creo que ahora he encontrado el equilibrio, ya que trabajando un poco menos he encontrado ese mejor equilibrio que me ayuda a ser un poco más intenso para tener éxito en el trabajo y el ciclismo.

FM. ¿Cuántas horas semanales dedicas al entrenamiento? ¿Y al trabajo?

TR. 15-20 horas a la semana para el trabajo y el ciclismo en estos días.

FM. En 2014, emprendes una especie de road trip con un amigo para intentar conseguir un contrato profesional. ¿Por qué das ese salto? ¿Cambió en algo tu vida esta experiencia?

TR. Mi misión no era obtener un contrato profesional tanto como que necesitaba de forma desesperada una aventura. Los años en los que estaba trabajando y entrenando y corriendo no me proporcionaban aquello que estaba buscando. Creo que después de ese viaje comenzó esa avalancha que finalmente me ha llevado a dar el salto que estoy dando ahora.

FM. ¿Si te centraras de forma exclusiva en el ciclismo crees que podrías mejorar tu nivel?

TR. Espero que nunca me tenga que centrar solo en el ciclismo para alcanzar un mayor nivel. Tengo muchas aficiones y buscar el equilibrio es algo para mí más satisfactorio. Un hombre sabio dijo una vez “el viaje es el destino”. Sin embargo, me centraré algo más en el que espero sea mi primer año de ciclismo en Europa el año que viene. Crucemos los dedos.

FM. ¿Has recibido alguna oferta?

TR. Creo que Ruanda puede haberme llevado a Europa. Una vez más, no voy a decir mucho porque todavía es sólo un sueño y prefiero esperar hasta saberlo con seguridad.

FM. ¿Sigues el ciclismo por televisión? ¿Cuál o cuáles son tus corredores preferidos? ¿Y cuál es tu ídolo de cuando eras niño?

TR. Veo tantas recopilaciones y directos como puedo encontrar. Me encanta este deporte. No puedo decir que tenga un ciclista favorito. He corrido al lado de Joe Dombrowskie y Ben King durante años, desde que son los chicos de Virginia, y he tenido la suerte de montar y compartir unas cuantas bebidas e historias con ellos. No creo que tenga un ídolo, me veo más bien como un niño que se imagina diferentes escenarios donde yo mismo sería ese héroe.

En Texas se corre con sombrero

En Texas se corre con sombrero

FM. Además de carreras profesionales, corres pruebas del circuito americano aficionado. ¿Cuál es el nivel competitivo de este tipo de pruebas? ¿Cuántas corres en una temporada y cuáles son tus preferidas? ¿Has ganado alguna de ellas?

TR. He llevado el maillot de mejor esprinter, rey de la montaña, general y corredor más agresivo, y me he subido al puesto más alto del cajón en casi todas las carreras de EE UU de ciclismo en carretera, track cycling, MTB y ciclocross. Creo que soy un corredor para todos los terrenos, un ciclista oportunista y me encanta cualquier carrera sobre dos ruedas. La Rouge-Roubaix en Louisiana y Leadville 100 MTB han sido los dos días más épicos que he pasado encima de una bici.

FM. Cambiando un poco de tercio, ¿qué opinas acerca de los usos de TUE desvelados por Fancy Bears, como los de Wiggins o Froome? ¿Crees que un ciclista que tiene problemas de salud debe correr con una excepción médica o es mejor que se quede en casa?

TR. Si estás tan enfermo que necesitas tomar algo que te pondrá mejor que si no estuvieras enfermo, no corras. Lo que la gente quiere creer es probablemente un poco distinto de lo que sucede actualmente en los niveles más altos del deporte. Mira, nunca he me han pagado por correr, pero hay un montón de dinero disponible a más alto nivel, así que puedes imaginar que hay mucho más que ganar siendo un perdedor.

FM. ¿Fue justo que a Armstrong le quitaran los siete Tour de Francia?

TR. No es justo que alguien gane haciendo trampas. Los dopados apestan.

FM. ¿Qué recuerdas de Greg Lemond? ¿Seguiste los Tour que ganó en los años 80?

TR. No he sabido nada de ciclismo hasta hace ocho años. Sin embargo, tuve una experiencia única cuando me entregó el jersey de ciclista más combativo en 2012 en el Nature Valley Grand Prix de Minnesota, donde él vive. Una vez que aprendí más cosas sobre él me di cuenta del honor que para mí supuso aquella experiencia.

FM. ¿Crees que se puede correr una gran prueba como Giro o Tour a pan y agua o es necesario tomar sustancias que mejoren el rendimiento?

TR. Creo que podría correr el Giro y el Tour limpio, pero no creo que vaya a tener la opción de demostrártelo, jaja.

FM. Desde tu experiencia particular, ¿crees que el ciclismo a día de hoy está limpio o más limpio que antes, como se dice desde algunos estamentos políticos como la UCI?

TR. Realmente no tengo ni idea. He escuchado historias sobre masters 50 dopándose para ganar Gran Fondo o Campeonatos Nacionales, y aficionados de categoría 3 dopándose para conseguir contratos profesionales, y el doping obviamente aún se da en el nivel más alto. Nunca me he dopado y nunca lo haré porque restaría valor a todo lo que he logrado, por mí mismo y por todos aquellos que han creído en mí.

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3 Comments

  • Reply bolisticale 15 diciembre, 2016 at 16:08

    Que gran trabajo!! Parece un buen tipo Tim.

  • Reply bolisticale 15 diciembre, 2016 at 16:09

    Por cierto, si me suscribo me avisa de cuando hay artículos nuevos o como va la cosa?

    • Reply berts 15 diciembre, 2016 at 18:17

      Si, suelo enviar newsletter. Aunque ahora ando algo perro… Saludos!

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