Reportaje

En la Vuelta a España la cabra siempre tira para el monte

13 enero, 2016
Los sueños más húmedos del pastorcillo Guillén en la Camperona

Los sueños más húmedos del pastorcillo Guillén en la Camperona

El pastorcillo Guillén vuelve a dibujar un recorrido para la Vuelta a España donde priman los porcentajes respecto a las distancias. Y qué quieren que les diga, que si la fórmula funciona, tocarla sería una majadería. El menú se compone de los mismos ingredientes que en ediciones pasadas: un plato fuerte (Aubisque), mucha media montaña (Bilbao), abundante crono y múltiples llegadas para esprinters, llanas o en cuestas de cabras. Es cierto que la dureza es menor, pero manda el calendario. Así que menos llantos, puristas del ciclismo. Sobre todo porque vuelve mi querida Camperona, el Angliru chico, un lugar mágico para gozar de este deporte (con nevera).

Solo el World Tour, la primera división del ciclismo, tiene 27 carreras cada temporada. De ellas, 14 son clásicas de un día, diferentes entre sí, algunas muy largas que cada año se deciden en el sprint (Milán Sanremo), otras con piedras (Flandes), otras con puertos muy duros (Lombardía) y otra con un murito final que Guillén incluiría cada año en la ronda española (Flecha Valona). En las carreras de varios días, lo mismo: montañosas (Dauphine), escarpadas (País Vasco) y llanas (Eneco). ¿Por qué las vueltas de tres semanas deben entonces ser iguales? El modelo de la Vuelta –rampas del 20% para ver quién se retuerce mejor- gusta al público. Y este año, además de tener diez finales en alto, vuelve a ofrecer un tríptico norteño muy recomendable para el que pueda permitirse una escapadita: Camperona, Naranco y Lagos.

Porque digan lo que digan, ver en directo el Tour de Francia es una mierda comparado con el ambientazo que se respira en las etapas del norte de la Vuelta a España. El Tour, para seguirlo en el sofá con una tele de 42 pulgadas después de comer. Y la Vuelta, que nos pilla a mano, para disfrutarla en la cuneta con una nevera llena de cerveza y unos bocatas. Y ahí es donde la Fórmula Guillén arrasa. Y hablo de mi experiencia –no puede ser de otra manera-, ya que esas cuestas de cabras permiten al aficionado apreciar el esfuerzo del ciclista y sentir su cercanía mucho más que en un puerto como Alpe Dhuez o el Glandon. En 2013, estuve en el Angliru, en el que los corredores comandados por Coditos Horner salían de entre la niebla en medio del alboroto de los aficionados. Y en 2014 en La Camperona, justo en el sitio donde atacó Froome a Contador, a poco más de uno a meta.

Como consejo, el viajero podría dirigirse el viernes a León a pasar la noche. Antes de ese día, los corredores habrán disputado seis variopintas etapas en Galicia: una crono por equipos de 29,4 kilómetros totalmente llana, dos etapas claras para esprinters (Baiona –preciosa ciudad- y Lugo), dos etapas con muritos (Ézaro, Vixia de Herbeira) y otra que puede ser propicia para una escapada del Gilbert de turno (Ribeira Sacra, buen vino). La siguiente etapa, previa a la Camperona, llega a Sanabria y también podría disputarse al sprint si un par de equipos deciden controlarla. Hay tres puertos y terreno escarpado, por lo que también es propicia para una fuga. De todo ello te enterarás en la radio mientras conduces a León.

Guillén, ¿te da alguna idea?

Guillén, ¿te da alguna idea?

Ya en el barrio húmedo –echa rebequilla- y tras un paseo para ver el Parador y la catedral es momento de degustar los manjares que se ofrecen al viandante. No soy un experto ni mucho menos, ya que solo he estado un par de veces en la ciudad bañada por el Bernesga y el Torío, ni tampoco voy a mirar a estas horas en Tripadvisor los principales bares y restaurantes, pero mi consejo es que entres en el mayor número de establecimientos posible, ya que una de las peculiaridades de León es que cada bar está especializado en una tapa. En mi recuerdo las croquetas de morcilla, las patatas fritas, la sopa de ajo y las alitas de pollo. Humildes pero exquisitas. Por supuesto, es obligatorio tomar un vino del Bierzo hecho con uva Mencía. Por ejemplo, un Pittacum. O mejor un Pétalos del Bierzo. Y después, un copazo de Gin tonic, unos bailoteos –con riquis a ser posible- y a dormir, que mañana hay que madrugar.

 

Dentro, la Fórmula Matxín

Dentro, la Fórmula Matxín

Tras comprar unos ibuprofenos para combatir la resaca, lo siguiente es dirigirte a cualquier supermercado de las afueras de León, camino de Sabero, para adquirir los ágapes con los que llenarás la nevera (indispensable llevarla en un carrito con ruedas para poder subir después los rampones de La Camperona). Unos sputnik de Estrella Galicia son ideales para la ocasión, con los respectivos hielos para que vaya fresquita. Para los bocatas, lo ideal es prepararlos antes de coger el coche y echarlos en la mochila. Antes de ir a comprar, desayuna bien para que no te dé el ansia en el supermercado y te lleves cosas inútiles que solo pesan y al final te persiguen durante meses, como por ejemplo bolsas enormes de chocolatinas. Hoy, sin ir más lejos, vi en la nevera una de esas golosinas.

Lo bueno de la Camperona es que puedes dejar el coche en un descampado a unos tres o cuatro kilómetros de las rampas finales –las más duras-, por lo que no es indispensable llegar prontísimo como sucede en el Angliru. Así, estando allí a las 12 del mediodía, te da tiempo de sobra para ir con calma a las rampas finales y coger un sitio excepcional para ver pasar en unas cuatro horas a los ciclistas. Es recomendable beberte un par de cervezas o tres en el trayecto para combatir la sed y el esfuerzo que conlleva alcanzar la cuneta sita a unos 1400 metros de altitud.

Pol, De Andrews y Perical

Pol, De Andrews y Perical

Una vez arriba, lo de siempre. Preguntar al del transistor de al lado cómo va la carrera, cuánto falta, y empezar a ponerte nervioso cuando escuchas el helicóptero y los primeros coches. Animar como un poseso cuando los ciclistas pasan a tu lado y volver a preguntar al del transistor cómo han quedado. Camino al coche, lo importante es fijarse bien en el coche que conduce Carlos de Andrews con Perico de copiloto para asaltarlos y echarte una foto. Por supuesto, el chófer del coche no debe tomarse más de un par de latas, porque una vez acabada la etapa hay que conducir hasta Gijón, donde pasaremos la noche. Descansando.

Antes de acostarte verás la etapa por Internet para ver si sales en la tele y poder contárselo a tu madre. Y repasarás qué distancias se han marcado entre los que por razones del perfil son los principales aspirantes a la victoria final: Esteban Chaves, mi apuesta número uno si es capaz de ofrecer un rendimiento similar al del año pasado, en el que conquistó dos etapas de la Vuelta con finales duros y explosivos; el Gaseosas de Pinto, que seguramente correrá la Vuelta porque fracasará estrepitosamente en Tour y JJOO; Llorito Rodríguez, al que se las ponen como a Fernando VII pero es incapaz de rematar; Ion Izagirre, la extravagancia de esta apuesta, al que le beneficia que no haya tanta alta montaña y que puede rascar minutos en las dos contrarreloj; y el que venga del Astaná si siguen entrenando más y mejor, como el año pasado.

Al día siguiente, se parte hacia Oviedo para pasear por el casco antiguo, la catedral, el teatro Campoamor y hacer hueco para el vermú antes de subir al mítico Alto del Naranco y sus últimos tres kilómetros al 7,5%. Lo más duro del puerto, de segunda categoría, es justo después de la curva de herradura a derechas tras pasar por la iglesia de Santa María del Naranco. No es para nada una dificultad decisiva, pero ninguna en esta Vuelta lo será con la excepción del Aubisque o, quizá, del Alto de Aitana. O de los Lagos de Covadonga (o los Lagos de Hinault, o los de Lejarreta,…) y que se subieron por primera vez en 1983. Ese lunes, el último día del tríptico astur, serán final de etapa. Y el martes, día de descanso.

SE ACABÓ EL VIAJE. AHORA TOCA SEGUIR LA VUELTA DESDE LA TELE

En las etapas venideras, se perfilarán casi por completo los grandes aspirantes a la victoria final de la ronda española. Fuera máscaras. Es cierto que no existe alta montaña con la excepción de una jornada, pero también lo es que desde que se suba La Camperona no existe apenas ninguna etapa en la que los favoritos puedan relajarse. La Vuelta sale de Asturias para llegar a Cantabria en Peña Cabarga, un muro de 6% al 9,2% de desnivel medio que supone el final de una etapa llana de casi 170 kilómetros. Las dos siguientes jornadas serán nerviosas, de media montaña en suelo vasco con Bilbao como punto de llegada y de partida. La segunda de ellas promete, con alto kilometraje (212) y un continuo sube y baja con cinco puertos de tercera y un segunda a solo cinco kilómetros de meta. Es complicado de saber mirando solo el perfil, pero a ojo pueden salir más de 3.000 metros de desnivel en esta etapa, concentrados en la segunda mitad.

La etapa de Bilbao

La etapa de Bilbao

Y al día siguiente, el plato fuerte de la Vuelta. 195,6 kilómetros con unos 4.200 metros de desnivel repartidos en tres puertos de primera categoría y el colofón especial del Aubisque, uno de los dos o tres más duros de los Pirineos. Nada menos que 17,3 kilómetros con un desnivel medio del 7% en los que se suben 1.194 metros (datos de altimetrías), suficiente para limpiar el grano de la paja. Además, la dureza de la etapa reina suple la broma que Guillén ha preparado para el día siguiente, una etapa más de juveniles que de profesionales, como bien dice Belisondo “Canto”: 120 kilómetros que unen Sabiñánigo con Formigal en los que se se subirán tres puertos puntuables, el último de primera categoría.

La reina con final en Aubisque

La etapa reina

Al día siguiente, rumbo al sur y vuelta a la calma con una nueva jornada para esprinters que concluye en la mediterránea Peñíscola tras haber dejado atrás los Pirineos. Los velocistas, además de engordar su palmarés en la Vuelta (tienen una buena oportunidad), tienen terreno para preparar el mundial de Qatar, en el que se prevé una llegada masiva. Y de Peñíscola al Alto Más de la Costa, un murito de 4 kilómetros con un desnivel del 12,3%, más exigente que la Bola del Mundo. “Quién informó a Claudio Montefusco, catalán experto en altimetrías de toda Europa, de la existencia de esta pared ya le advertía: si eres capaz de hacer dos series en Más de la Costa, la Cueña las Cabres no te hará sufrir demasiado”, se lee en Altimetrías.

Alto de Aitana - Altimetrías

Alto de Aitana – Altimetrías

A partir de aquí, el desenlace final: etapa con sprint final en Gandía, la Viena española; crono individual de 39 kilómetros donde ciclistas como Landa, Chaves o Purito pueden echar por tierra toda la renta lograda; y el último tren para enfundarse el maillot rojo, la penúltima etapa antes del paseo de Madrid, con terreno muy nervioso (dos terceras y dos segundas) y que concluye en el especial Alto de Aitana, más propio de Alpes por su distancia (22,4 kilómetros) y desnivel medio (5,72%) con la dureza concentrada en los seis últimos kilómetros. Es casi como un Glandon desde La Chambre, y os aseguro que por esa vertiente se pasa mal. Si todo va bien, no será hasta este día cuando se conozca el ganador de la Vuelta (Que no el del maillot de la regularidad, ¿verdad, Llorito?).

You Might Also Like

6 Comments

  • Reply CacaitoR 13 enero, 2016 at 23:18

    Déjate de sputniks, que también. Ya llevo yo unes caleyes!
    Un saludo

    • Reply berts 13 enero, 2016 at 23:29

      Cómo entra el Caleyal

  • Reply IRÚN CONNECTION 14 enero, 2016 at 13:19

    Buenas. Yo si echo en falta algo más de montaña, al menos una etapa similar a la de Pirineos en Asturias con dos o tres puertos de primera que piquen en las piernas. También creo que la crono llega muy tarde, pero también creo que la carrera la hacen los corredores. Saludos.

  • Reply Pol 15 enero, 2016 at 00:05

    Yo veo a Froome participando y reeditando la victoria en Peña Cabarga que le encumbró al estrellato mundial. Ademas tiene una espinita clavada con la vuelta.

  • Reply Pol 15 enero, 2016 at 00:05

    Yo veo a Froome participando y reeditando la victoria en Peña Cabarga que le encumbró al estrellato mundial. Ademas tiene una espinita clavada con la vuelta.

  • Reply Foro Carreteros 22 enero, 2016 at 09:26

    Yo montaña veo, pero algo “descolocada”. Algunos puertos debería estar algo más acompañados para que la etapa fuese algo más que un mero trámite. Por ejemplo la etapa del Naranco (por proximidad) no le veo mucho sentido de la manera que la han planteado.

    http://www.forocarreteros.com

  • Deja un comentario

    Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

    Powered by themekiller.com anime4online.com animextoon.com apk4phone.com tengag.com moviekillers.com