Cronica

Como si Flecha hubiese ganado la Roubaix (este año)

11 abril, 2016

No sé ustedes, pero yo me he quedado patidifuso tras ver pasar a Matt Hayman por la línea de meta del velódromo de Roubaix con los brazos en alto en gesto de victoria. Dio igual que a su lado esprintase un corredor con la velocidad punta de Tom Boonen, o que para llegar hasta allí el australiano hubiese tenido que estar fugado cerca de 200 kilómetros. Tampoco le pesaron sus 38 primaveras, lo que le convierte en el cuarto ciclista más veterano en conseguir triunfo en París Roubaix. En una edición que, además, ha sido la tercera más rápida de siempre. Juan Antonio Flecha, un año mayor que Hayman, mostró gran alegría por la victoria del que fuera su escudero en Rabobank y Sky. Imagino que Geert Leinders albergará el mismo sentimiento.

Flecha y He Man en la Omloop 2011

Flecha y He Man en la Omloop 2011

Si usted apostó 100 euros por la victoria de Hayman, es probable que en este momento esté pensando en cambiar de coche y en adquirir un apartamentito en la playa. Quién se iba a imaginar que un corredor que está de vuelta de todo fuese capaz de batir en una gran edición de París Roubaix a Boonen, Sagan o Cancellara. Lo lógico hubiese sido que el corredor que porta el maillot arcoíris hubiese hecho triplete tras Gante y Flandes e igualase el récord en posesión de Boonen y Van Looy. O que Cancellara completase el póker de victorias sobre el empedrado galo. O, algo más difícil, que la aspiradora belga se convirtiese en el único ciclista con cinco París Roubaix.

Pero no, la resolución de la cita dejó un ganador con el que nadie contaba, un gregario cuyo mejor resultado hasta la fecha era una victoria en la edición de 2011 de la París Bourges, una carrera del mismo nivel que la Clásica de Almería (1.1) que reconozco que desconocía hasta la elaboración de este post. Pese a ello, Hayman no es un desconocido. Es uno de los corredores más veteranos del pelotón –cumple 38 años el 20 de abril– con más de 16 años de experiencia en Rabobank (2000-2009), Sky (2010-2013) y Orica (2014), en los que además de la victoria mencionada ha conseguido un cuarto puesto en Gante (2009), un tercer lugar en Omloop Het Nieuwsblad (2011) y A través de Flandes (2013) y una octava posición en Roubaix (2012).

Por tanto, Hayman no comenzó hasta los 30 años a obtener puestos de prestigio en algunas carreras coincidiendo con su paso al Team Sky, al que llegó junto al corredor español que mejor ha bailado sobre el adoquín, Juan Antonio Flecha. Ambos coincidieron en el equipo holandés Rabobank entre 2006 y 2009, y los dos pasaron al unísono a engrosar las filas del equipo que dirige David Brailsford en 2010. Así, son la base sobre la que la escuadra británica comenzó a cimentar su andadura en las clásicas hasta convertirse a día de hoy en uno de los mejores equipos sobre el pavés. Como demostró Rowe en Omloop Het Nieuwsblad y Flandes, Kwiatkowski en Harelbeke o Stannard en Roubaix.

Parte de esa base tiene como protagonista al doctor belga Geert Leinders, que cambió el país centroeuropeo por las islas británicas el mismo año que Flecha y Hayman. Leinders es famoso porque fue suspendido de por vida en enero de 2015 tras demostrarse que entre 1996 y 2009 traficó y suministró sustancias en Rabobank como EPO, parafernalia para las transfusiones de sangre, testosterona, insulina, DHEA, LH y corticosteroides. Todo ello con la connivencia de Mario Zorzoli, máximo responsable científico de la Unión Ciclista Internacional (UCI). Leinders estuvo dos años como asesor del Team Sky, entre 2010 y 2012, pero no fue renovado en 2013 tras salir a la luz algunas pruebas que evidenciaban su implicación en casos de dopaje.

Hayman y Zwift

Hayman y Zwift

Pero eso es el pasado, que seguramente no guarde ningún tipo de vínculo con el presente, y este domingo lo que se vio es un carrerón que se rompió a 100 kilómetros de meta tras una caída en el pelotón. El grupo quedó tan fracturado como el radio del brazo Hayman en la Omloop Het Nieuwsblad de este año, lesión que le impidió correr durante más de un mes hasta su reaparición hace diez días en el Gran Premio Miguel Indurain (puesto 76) y la Vuelta a la Rioja (76). “He pasado mucho tiempo entrenando en casa, estaba en mi pequeño mundo, corriendo en el garaje dos veces al día […] He pasado mucho tiempo fuera, tiempo en altura, mucho tiempo lejos de la familia para estar listo para las clásicas. No quería perderlo todo por una caída”, explica Hayman a Cyclingnews. Según cuenta, en ese tiempo hizo 1.000 kilómetros con el rodillo virtual Zwift. Hayman se convirtió en He Man usando la Fórmula de Steve Jobs. Usando la “ciencia”. Como dice Besolindo, desconocemos si también tiró de homeopatía para preparar la Roubaix de este año. Lo que sí sabemos es que solo acumulaba once días de competición antes de la prueba, menos de la mitad que los anteriores ganadores, y que incluso su rendimiento era más pobre que el de Vansummeren antes de ganar la carrera contra todo pronóstico en 2011.

Los 257 kilómetros del monumento francés se corrieron a 43,907 kilómetros por hora, por lo que la carrera no llegó ni siquiera a las seis horas de duración, la tercera edición más rápida de la historia tras la de 2013 de Cancellara (44,19) y la de 1964 del holandés Peter Post (45,13). Como indicaba poco más arriba, el grupo se rompió a unos 100 meta tras una caída justo antes del sector 20 de pavés. En el 19, Tony Martin dio el golpe de pedal definitivo para reducir el grupo de favoritos a unos pocos, entre los que se estaban Boonen, Stannard y Boasson Hagen. Poco detrás, perseguían el Coyote Vanmarcke o Rowe, mientras que los más afectados por los cortes fueron Cancellara y Sagan. Delante de todos, en la escapada del día, estaba un grupo en el que sobresalían Hayman e Imanol Erviti, que quería redondear su campaña de piedras tras hacer séptimo en Flandes. Al final, fue noveno, lo que le convierte en el único español de la historia en conseguir top ten en los dos monumentos de adoquín el mismo año.

A partir de aquí, la carrera se convirtió en una lucha entre el grupo de Cancellara y Sagan, en el que ayudaba el Trek Stuyven y en el que no había ningún Tinkoff que pudiese echar un cable al eslovaco (como dice Poli, en Roubaix es mucho más importante tener equipo que en el resto de clásicas de piedras). Pese a la aceleración de Cancellara en el mítico bosque de Arenberg, el grupo de Boonen mantenía una distancia del entorno del minuto, y solo la posterior actuación de Stuyven redujo la diferencia a 30 segundos. Pareció por un momento que el grupo de Sagan y Cancellara le iba a ganar la partida al de Boonen, los Lotto de Vanmarcke y los Sky -iban nada menos que cuatro-, pero todo fue una falsa ilusión. Ni siquiera una caída de un Sky al entrar en una curva de un tramo de pavés puso en riesgo la ventaja del grupo de Boonen.

Hayman saca a relucir el trabajo en el garaje

Hayman saca a relucir el trabajo en el garaje

La persecución concluyó tras una caída de Le motocycliste Fabian en el empedrado de Mons-en-Pévèle a unos 46 kilómetros de meta. La distancia se fue de nuevo por encima del minuto a favor del grupo que desde el kilómetro 60 ya engrosaba a la escapada del día y en el que sobre todo tiraban Boonen, los Sky y los de las loterías holandesas. Uno de los momentos clave fue el arreón de Rowe cuando faltaban 21 kilómetros para meta, poco antes de entrar en el tramo de cuatro estrellas Camphin en Pevele en el que Stannard remató con un acelerón que solo pudo ser respondido por Hayman, Boonen, Vanmarcke y Boasson Hagen, el grupo que a la postre llegaría junto al velódromo. Poco después, a 16 de meta, Vanmarcke pareció dar el golpe definitivo en el temido Carrefour de l´Arbre, un tramo de cinco estrellas con más de 2 kilómetros de longitud. Pero el trabajo de Stannard echó abajo el ataque. Los cinco últimos kilómetros fue un sálvese quien pueda. Pese a que Boonen atacó, todos llegaron juntos al velódromo de Roubaix.

El belga era el claro favorito para el sprint, una de sus especialidades. Pero ayer era el día de “He Man”, el cuarto corredor más viejo en ganar una Roubaix tras Gilbert Duclos-Lassalle (39), Lucien Lesna (39) y Pino Cerami (38). Más incluso que Musseuw (37) en aquella edición de 2002 en la que se exhibió como pocas veces se ha visto para sacar más de tres minutos a Wesemann y Boonen. Cuando cruzó la meta, Hayman mostró sus dotes como actor para magnificar una incredulidad que no solo era suya, sino de los doctores que le dijeron que su temporada de clásicas estaba finiquitada tras la caída en Het Nieuwsblad. La misma duda de todos los aficionados al ciclismo. La misma sensación que cuando Horner ganó la Vuelta.

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1 Comment

  • Reply IRÚN CONNECTION 11 abril, 2016 at 12:40

    Buenas. Yo de momento he encargado un par de Zwift, que el año que viene me veo con piernas para ganar Flandes. 🙂

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