Reportaje

La Cruzada de Ion

23 septiembre, 2016

Ni Bizancio ha reclamado protección ni el papa Urbano II parece ser ascendiente de Unzué, pero no deja de tener su gracia que abandone el Convento uno de sus frailes más ilustres para irse de cruzadas al Medio Oriente, allí donde mandan unos “infieles” de nuevo cuño que a base de petrodólares quieren ser esa élite mundial que controle el deporte como instrumento para establecer otro tipo de relaciones económicas o políticas. Money, money, money. El que se va a llevar Ion Izagirre a cambio de dar sus puntos UCI a partir de la temporada que viene al Bahrain Merida Pro Cycling Team, escuadra debutante que quiere asegurar su status World Tour para los años venideros. Un equipo que liderará Vincenzo Nibali y cuyo impulsor, el príncipe deportista Nasser bin Hamad al-Khalifa, fue acusado de tortura durante la primavera árabe de 2011 por parte de activistas de los derechos humanos.

Dos depredadores

Dos depredadores

El ciclismo anda necesitado de patrocinadores y, al igual que ocurre con tantos otros deportes, una de sus fuentes de capital procede de los países del Golfo Pérsico. Desde hace algún tiempo se celebran pruebas de alto nivel en Dubai, Qatar, Omán o Abu Dhabi -el año que viene varias pasarán a tener el reconocimiento de World Tour, la máxima categoría- pero en 2017 habrá un salto cualitativo con la incorporación al pelotón del Bahrain Merida Pro Cycling Team, un juguete del hijo del monarca Hamad bin Isa Al Jalifa que costará 15 millones de euros anuales. Más que el Ag2r, por poner un ejemplo, y algo menos de la mitad que el todopoderoso Sky.

La presión ejercida por organizaciones como el Bahrain Institute for Human Rights and Democracy (BIRD) o el European Centre for Constitutional and Human Rights (ECCHR) han sido desoídas por la UCI, que opta por una perspectiva práctica al ver cómo peligra la financiación de este deporte tras la espantada de Tinkoff o la desaparición del IAM Cycling. Brian Cookson, el mandamás del ciclismo mundial, pensará con razón que por qué debe ser él quien asuma el envite moral cuando sus paisanos del British Crown Prosecution Service se cruzaron de brazos cuando pudieron hacer una visita al príncipe deportista durante la disputa de los JJOO de Londres (“no, es que tiene inmunidad”) tras habérseles entregado un dossier con torturas practicadas por el régimen durante las revueltas de 2011. Curiosamente, el High Court de Londres decidió en 2014 que Nasser bin Hamad al-Khalifa no es inmune a un enjuiciamiento, por lo que habrá que ver cuántas veces coge el avión este noble magnate del ciclismo.

Está por ver si el príncipe, muy activo en las redes sociales como la mayoría de chavales de su edad (nació en 1987), asumirá un rol análogo al del extravagante Olegario Tinkoff y seguirá en primera persona los avatares de su segundo fichaje estrella, Ion Izagirre. Menudo bombazo la marcha del guipuzcoano del Convento a la Madrasa (Marcel, te dije que lo usaría), pese a que con Los Frailes ha completado un año notable en el que ha disfrutado de mucha libertad y en el que ha liderado al equipo en varias carreras de una semana. Algo solo al alcance de Nairo y Valverde. Si se tiene en consideración que el murciano está en el ocaso de su trayectoria deportiva, este fichaje solo se puede entender en clave monetaria. Las cifras sobre su traspaso, que de momento no ha sido hecho oficial por ninguna de las partes, son un misterio, pero me atrevo a especular que la ficha anual de Ion con los árabes deberá rondar el millón de euros. Sin tener en consideración otras cuestiones, como que en Bahrein no se pagan o apenas se pagan impuestos. Y me quedo tan a gusto, oye.

"Oye chico, los pendientes para las mujeres"

“Oye chico, los pendientes para las mujeres”

Más allá de ello, Izagirre ha demostrado este 2016 que es uno de los mejores corredores del pelotón. El compendio de esta afirmación está en la clasificación World Tour, en la que ocupa el undécimo puesto por delante del Squalo, todo un ganador del Giro de Italia. Y eso sin haber conseguido ningún triunfo en vueltas por etapas de una semana, su principal especialidad. La explosión del ciclista de 27 años nacido en Ormáiztegui ha sido atronadora, y eso que se vio impedido a participar en la Itzulia por una cagalera compartida con su hermano Gorka, uno de los avatares más frecuentes en el ciclismo profesional y que tantas suspicacias despiertan entre esa parte de la afición más descreída. Izagirre ha cosechado cinco triunfos este año, entre los que destaca la victoria en la penúltima etapa del Tour de Francia, donde se lanzó como un kamikaze sobre el asfalto mojado camino de Morzine. Además, ganó el GP Miguel Induráin, el prólogo del Tour de Romandía, la crono del Tour de Suiza y los nacionales de contrarreloj.

Más allá de las victorias, Izagirre se ha destapado como un especialista en pruebas de una semana. En febrero, estuvo con los mejores en la Volta a la Comunitat Valenciana (2.1), aunque acabó cuarto de la general tras Poels, Luisle y el paciente del año, Beñat Intxausti, al que le ha sentado fatal fugarse del Convento en busca de nuevas aventuras. A los pocos días, terminó segundo la Vuelta al Algarve (2.1) tras Geraint Thomas y por delante del Gaseosas, en tanto que a los pocos días se estrenó en el World Tour con un quinto puesto en la general de una París Niza sin contrarreloj. Aspecto éste último que penaliza a un corredor cuya mayor fortaleza es la lucha contra el crono, tal y como demostró en el Tour de Polonia de 2015, su mayor victoria hasta la fecha.

Tras unas Ardenas aceptables y después de haberse perdido País Vasco por las cuestiones escatológicas ya referidas, viajó a Romandía para ser tercero en la general final en un podio cuyo cajón más alto fue para su compañero de equipo Nairo Quintana. En esta parte de Suiza puso de relieve que la regularidad es una de sus principales virtudes, ya que pese a que no es un excelente escalador se defiende muy bien cuando la carretera mira hacia el cielo. A los dos meses, completó una primavera más que notable con un segundo puesto en el Tour de Suiza, solo superado por el colombiano Miguel Ángel López y tras vender en la contrarreloj de Davos, por delante de grandes especialistas en estas distancias como Clasicómano Luigi, Kelderman o Talansky. La guinda la puso mes y medio más tarde con la victoria de etapa en el Tour, un botín que al menos disimulaba la paupérrima actuación de los Frailes en la Grande Boucle.

La crono, su especialidad

La crono, su especialidad

La presión para Izagirre la temporada que viene será mucho mayor. En otro país, ganando mucho más dinero, con halo de estrella, sin su hermano Gorka, con otros compañeros, con otro manager, el ex Lampre Brent Copeland, y otros directores deportivos, Tristan Hoffman y Mario Chiesa. En el equipo coincidirá con el jovencísimo español Iván García Cortina, un asturiano con un talento especial para las carreras de piedras del centro de Europa. Visconti es otro fraile que abandona la Orden Capuchina para inscribirse en la Madrasa. Allí estarán también Valerio Agnoli, Yukiya Arashiro, Tsgabu Grmay, Ramūnas Navardauskas, Manuele Boaro, Kanstantin Siutsou, Borut Božič, Sonny Colbrelli, Luka Pibernik, Heinrich Haussler, Grega Bole, Niccolò Bonifazio y Enrico Gasparotto. Un equipo en el que abundan ciclistas rápidos y clasicómanos y que carece de escaladores que puedan ayudar a Nibali a ganar grandes vueltas.

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1 Comment

  • Reply Eusebio de Baskerville busca a su nuevo Adso da Melk para Movistar 16 enero, 2017 at 22:49

    […] arriba como Ion parece imposible. Al menos este año. El ciclista que ha fichado por el Bahrein Merida del sátrapa Nasser bin Hamad al-Khalifa concluyó el año pasado en el puesto 11 del […]

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