Cronica

La hecatombe de Froome en la Volta a Catalunya, contada en primera persona

26 Marzo, 2017
Esta vez sí descarriló el tren del Sky

Esta vez sí descarriló el tren del Sky

El ciclismo actual se caracteriza por el control y la previsibilidad, un deporte en el que desde la era Armstrong los gregarios de algunos equipos andan más que los líderes de otros. A esto se le suma el impacto de la tecnología, con atletas que no levantan la mirada del potenciómetro, el Big Data ahora tan en boga o, sin ir tan lejos, los pinganillos. Todo ello sumado resta emoción a unas carreras en las que muchas veces se sabe de antemano quién va a ser el ganador. Chris Froome ha ganado con inusitada solvencia tres de los cuatro últimos Tour de Francia ante rivales de postín, como Nairo Quintana o Alberto Contador. Curiosamente, en el único año que no lo hizo, 2014, apareció la lluvia, el caos, las caídas. Lo mismo que en esta edición de la Volta a Catalunya, donde el del Sky se quedó cortado donde menos se esperaba. Eduard Prades vivió con el keniata esos difíciles momentos y cuenta cómo sucedió.

Prades durante la disputa de la etapa

Prades durante la disputa de la etapa

Sexta etapa de la Volta a Catalunya. De Tortosa a Reus con una climatología desfavorable en la que se mezcla algo de viento y lluvia, la justa para empapar el asfalto y hacer más peligrosa la carretera. Ya se sabe que con unas gotas se te puede ir la bicicleta e irte de bruces a la cuneta. Son las 12:10 y la temperatura no es demasiado fría, unos 10 grados, pero por la noche nieva en la que es la principal dificultad de la jornada, el Alto de la Musara, a 970 metros de altitud y a unos 40 kilómetros de la meta. Antes de llegar a ese puerto, el pelotón tiene que afrontar otras tres dificultades montañosas de tercera categoría para un total de más de 2.200 metros de desnivel según el GPS de algunos ciclistas, cerca de 3.000 según otros como el propio Prades y 3.800 según la organización. Sin un palmo llano. Los ingredientes propicios para que se precipite el caos en el descenso del Alt de Bot, cuando solo se habían disputado 25 kilómetros.

“La cuestión es que para empezar la etapa era mucho más complicada de lo q parecía, un puerto a principio de carrera donde supuestamente no va a haber cortes, sube el pelotón compacto, bajada estrecha, larga, técnica…y se corta el q va el 60, se baja en fila de uno, se empieza a abrir hueco, al final el descenso el corte puede ser de 20 segundos”, explica a este espacio de entretenimiento Eduard Prades, ciclista del Caja Rural que llegó con el grupo de Froome a 26 minutos del ganador, Daryl Impey. “Por delante se sigue a tope con mucha colaboración sabiendo que Froome, entre otros, se ha quedado cortado. En esta situación, Froome en primera persona toma el mando con la ayuda de los compañeros que le quedan y los que se dejan caer de delante”.

En ese momento, sin televisión en directo, la organización de carrera informa a través de su página web que el triple ganador del Tour ha perdido comba con un grupo delantero de unas 50 unidades del que tiran a tope Movistar y Trek. El primero con el objetivo de reforzar el liderato de Alejandro Valverde, que el día anterior dio una exhibición en Lo Port de Tortosa; el segundo, para apuntalar el podio del Gaseosas, que gracias al corte estaba muy cerca de lograr su tercer segundo lugar in a row de una carrera por etapas (Andalucía, Niza, Catalunya). Hay colaboración, por lo que Sky necesita más que nunca de sus watios para defender el podio de su líder.

¿Y hoy qué neumáticos dices que montas, Chris?

¿Y hoy qué neumáticos dices que montas, Chris?

“Pero la diferencia se aguanta entre los 45 segundos y el 1 minuto y 20 segundos durante muchos kilómetros. Hasta que prácticamente a las dos horas de carrera la diferencia es de 2 minutos y los Sky se ven obligados a desistir”, añade Eduard Prades, que acabó en la general final en el puesto 89 y fue uno de los 107 supervivientes de una de las Volta a Catalunya más dura que se recuerde. “Entonces, terreno muy sinuoso sin un metro llano y tres puertos por delante. No queda otra que salvar el día y llegar a meta dentro de tiempo, para este grupo está todo perdido, llegar a meta en tiempo es casi un logro”.

¿Error de Froome por no estar atento a la carrera? “Podría ser un error o no, no lo sé, podría haber tenido cualquier tipo de percance, o simplemente no esperaban una bajada de ese estilo. Samuel también se cortó. Hay q tener en cuenta que aún no estaba hecha la escapada y con los movimientos que hay en el pelotón es muy fácil verse más atrás del 60”, explica el ciclista del Caja Rural. “Después, claro que se ve algo de nerviosismo o preocupación, de inmediato Froome se pone a tirar con otro compañero mientras ves q habla por la emisora, otros dos compañeros suben a toda prisa para ponerse manos a la obra en la persecución, pocos segundos después Kiryienka viene del grupo delantero… y por supuesto, ¡se va muy rápido!”.

Es posible recrear lo acontecido ese día gracias a Strava. Y saber que fue a partir del kilómetro 80 cuando la diferencia empieza a crecer de forma apresurada. En ese punto, era de unos dos minutos. En el 100, ya rozaba los cinco minutos. En el 112, era de diez minutos. Es decir, el grupo perseguidor tira de forma definitiva la toalla en los repechos que conducen a Móra d` Ebre. En la cima del puerto de tercera, es de 15 minutos, en tanto que alcanza los 25 cuando comienza el descenso tras dejar atrás el Puig Pelat. “Todo el día a toda pastilla, el más divertido que he tenido durante una carrera de bicis en mucho tiempo”, dijo Robert Gesink en Strava pese a entrar a más de seis minutos. Esas cosas que no se ven en la tele.

Clica para ver cómo se forma el corte

Minutos después de que Valverde se regocijara en el podio con sus hijos e Impey recogiera el premio por ganar la etapa, ya sin cobertura televisiva, 47 ciclistas entraron fuera de control por 50 segundos de diferencia sobre el límite del 10% establecido por la organización respecto al tiempo del ganador. Esta vez, no hubo clemencia y estos ciclistas fueron expulsados de la carrera, a diferencia de lo sucedido el verano pasado en la etapa de la Vuelta a España entre Sabiñánigo y Formigal. Aquella vez, dirección de carrera, en acuerdo con los comisarios de la UCI, optó por repescar a 91 corredores y conceder a Froome una segunda oportunidad para ganar una Vuelta que tenía casi perdida.

En esta ocasión, el británico ha sido derrotado por el caos en carrera, por lo imprevisto, igual que cuando tuvo que abandonar el Tour de 2014 tras caerse en una carretera mojada antes de afrontar el pavés en el que voló Nibali. Lo mismo que en la Vuelta de 2015 en la etapa de Andorra, donde se hirió en un pie después de irse al suelo en otro día lluvioso. También llovió en Romandía el año pasado, pinchó a pie de uno de los puertos de la jornada y se despidió de la general tras dejarse 17 minutos en meta. Para el recuerdo la Tirreno de 2013 que le birló Nibali entre cuestas de cabras y climatología adversa. Que sus rivales tomen nota para el Tour.

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1 Comment

  • Reply Daniel GomesREGIOTRAM 28 Marzo, 2017 at 13:58

    Todo eso es lo que tienen que hacer los equipos atacar y acatacar cuando puedan y no andar por atrás chupando rueda nomas esa esperisssencia es buena hasi caen los grandesDdD f

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