Reportaje

La increíble historia del ciclismo en Ruanda

23 noviembre, 2016

Es increíble tener la posibilidad de viajar con solo abrir el navegador y comenzar a leer textos que te llevan a otros textos, nombres que te presentan a otros nombres, lugares que invitan a visitar otros lugares. Sociedades lejanas, ciudades recónditas y paisajes exuberantes a golpe de clic. Y, en un pestañear, eres capaz de absorber una cantidad de conocimiento de tal magnitud que ni el más ufano pensador de la Ilustración hubiese podido prever. Sin salir de casa. Solo con una conexión a la red. Y de allí, algoritmo mediante, encuentras esos servidores que al fin y al cabo son la mayor representación de la aldea global en la que vivimos y que en este caso concreto permiten a alguien de Madrid conocer con gran precisión qué es el Tour de Ruanda, país marcado por el tremendo genocidio de 1994. Textos, fotos y videos de la que es una de las mayores pruebas ciclistas de África, tanto por su recorrido como por la inusitada pasión con la que la viven los aficionados.

El Africanmuur, despejado para Valens Ndayisenga (Cyclingtips)

El Africanmuur, despejado para Valens Ndayisenga (Cyclingtips)

La muchedumbre se agolpa por las calles empinadas de Kigali, ciudad de 800.000 habitantes que desde 1962, año de la independencia de los belgas, es la capital de Ruanda. Por aquel entonces, solo 5.000 personas habitaban un enclave que pocos pensaron se iba a convertir en escenario del final de la etapa reina de una de las principales pruebas ciclistas de África. Allí, a menos de tres kilómetros de meta, se levanta un murito de pavés de 500 metros de distancia con un desnivel medio del 12% y rampas que superan el 20%. El “Africanmuur”, a lo Tour de Flandes, pero en otoño y a 10.000 kilómetros de la provincia belga. Este año, la lluvia perdona con su ausencia en la recta final a los ciclistas y evita que se repitan imágenes como las del pasado, en las que muchos se veían obligados a echar pie a tierra entre abucheos de un público que interpretaba esta estrategia forzada como un síntoma de debilidad.

Para llegar hasta Kigali, los 60 supervivientes de un pelotón compuesto por africanos y algunos occidentales desorientados han tenido que superar 700 kilómetros divididos en seis etapas a lo largo y ancho de un país que no tiene salida al mar, todas ellas montañosas haciendo honor a su escarpada geografía que rara vez baja de los 1.000 metros. Con mucha lluvia y temperaturas en torno a los 20 grados, la altitud acumulada en las piernas de los ciclistas supera los 10.000 metrosgracias una vez más, Strava-, con cuatro etapas rozando o superando los 2.000 metros de desnivel pero sin puertos de extrema dureza. En el cuarto parcial, entre Rusizi y Huye, el pelotón tuvo que subir seis cotas, algunas de ellas inmersos en la jungla del parque nacional de Nyungwe. Pero es la sexta, la que finaliza en Kigali, la que merece el calificativo de etapa reina.

En primer lugar, porque la caravana llega a la capital de Ruanda, pero sobre todo porque se sube el temido “Africanmuur”, el símbolo que sitúa a la carrera en el radar de los medios occidentales. Es en el adoquín donde Valens Ndayisenga, ruandés del equipo de desarrollo del Dimension Data, el primer equipo africano World Tour de la historia, va a celebrar su triunfo disparando una pistola ficticia. Afronta en primera posición el pavés que precede la meta. Con holgura. No quiere sorpresas. Viste el amarillo desde su ataque en la segunda etapa y quiere consolidarlo delante de los suyos. Es el más rápido en la llegada por delante de su compañero de equipo Metkel Eyob, eritreo de 23 años, cuna de ciclistas como Daniel Teklehaimanot, vencedor en 2010 del Tour de Ruanda y dos años consecutivos mejor escalador del Criterium de Dauphine. Victoria y explosión de júbilo entre sus paisanos, que lo rodean como a un héroe.

A sus 22 años, Ndayisenga cerró así su segunda clasificación general tras la de 2014, aclamado por un público en el que con toda probabilidad se encuentran algunos de aquellos que vivieron el terror de uno de los mayores genocidios que se recuerden, en el que en tres meses los hutus que controlaban el gobierno masacraron a machete a 800.000 tutsis. El campeón ruandés del Dimension Data nació en ese aciago 1994, por lo que sus recuerdos de la tragedia se ciñen aquello que le hayan comentado familiares y amigos. En las fotos del final en Kigali, una ciudad en la que el Gobierno se está enfrentando a los ciudadanos con mano dura para frenar la venta ambulante con el fin de que se paguen impuestos, solo se ve la avalancha de gente que acudió al final de la prueba, digna de cualquier llegada del Tour de Francia o de cualquier gran prueba ciclista de prestigio que se disputa en la Vieja Europa. Pero por suerte siempre hay alguien que puede trasladarnos a aquel lugar con su verbo para entender mejor lo que se pudo vivir.

No es mal sitio para no pillar palos (Cyclingtips)

No es mal sitio para no pillar palos (Cyclingtips)

Marc Herman, periodista freelance que en 2015 escribió un estupendo reportaje sobre el Tour de Ruanda en www.takepart.com. Aplicable al ambiente que pudo respirarse en este 2016. “Los ciclistas se acercaban y la policía regresó de golpear al presunto ladrón para empujar a la multitud fuera del camino de las bicicletas que se aproximaban. En vez de decirle a la gente que se apartara, los oficiales batieron sus porras contra una masa de cientos de personas, espoleando sus bastones de un lado a otro como si cortaran hierba […] Cada pocos segundos, alguien recibiría un golpe muy feo. […] Al otro lado de la calle, una porra crujió en la parte de atrás de la rodilla de un niño de unos 14 años. De nuestro lado, otro golpe contra la parte de atrás de la cabeza del objetivo; el hombre se vino abajo por un momento, hasta que dos amigos lo arrastraron dentro de una tienda. En este punto, merece la pena recordar que no se trata de una manifestación política, una protesta o un motín. Era una carrera de bicicletas”.

El periodista, que se aventuró el año pasado a cubrir la prueba ciclista para beneficio de los curiosos y envidia del que les escribe, describe que la multitud que se agolpaba en las rampas del “Africanmuur” respondía a los golpes con paciencia y mucha pericia. En lugar de huir, preferían esquivar los porrazos para no perderse ni un momento de la emocionante carrera. “No golpearon a la gente blanca, de los que vi cuatro […] Al contrario, el oficial de policía con quien había hablado decidió que yo y otra persona ajena al vecindario necesitábamos una mejor vista, por lo que azotó en la rodilla a un tipo que estaba parado delante de mí. El joven se derrumbó contra mí por un momento, luego se levantó y me dijo que no me preocupara por ello. Dijo que estaba magullado, pero bien […] La pelea continuó varios minutos, las porras se agitaron, los espectadores se movían y luego regresaban para reclamar sus mejores lugares en la acera”.

Kigali, volcado con el ciclismo (Cyclingtips)

Kigali, volcado con el ciclismo (Cyclingtips)

Es lo que tiene vivir en la república que preside desde hace 16 años Paul Kagame, tutsi que huyo a Uganda cuando era niño tras la rebelión hutu instigada por los colonizadores belgas. Kagame, que cuenta con inmunidad, ha sido procesado por jueces en Francia y España por crímenes de genocidio, de guerra, de lesa humanidad y de terrorismo. En nuestro país, fue acusado junto a otros miembros del Frente Patriótico Ruandés de la muerte de más de tres millones de personas en Ruanda y en la República Democrática del Congo entre 1994 y 2000, se puede leer en la siempre valiosa Wikipedia, esa Espasa Calpe de ceros y unos para cuya consulta no necesitas los brazos de Arnold Schwarzenegger. Un currículo que completa entre otras cosas con su pasión por el ciclismo. “Hemos sido ejemplo para otros deportes y porque hemos trabajado duro nos hemos ganado el apoyo de Ruanda. Es hora de que nosotros demos un paso adelante y os demos lo que necesitéis para vuestro éxito”, dijo el presidente en una recepción en diciembre de 2015 en la que además donó de su bolsillo 26 bicicletas Pinarello, ocho de contrarreloj. La misma firma que monta el Sky que lidera ese el keniata de nacimiento y británico de pasaporte que en 2011 mutó para asombro de todos de ciclista mediocre en mejor vueltómano del momento.

En Ruanda, como en el resto de países, el deporte guarda férreos vínculos con la política. Así, no hay nada mejor para entretener a un país que contar con grandes héroes nacionales, como Valens Ndayisenga. Para ello, cuenta con un equipo enfocado en la cantera que gestiona Jock Boyer, el primer estadounidense en correr el Tour de Francia, vencedor en 1980 de la Coors Classic, quinto en los mundiales de ese año y ganador de etapa en la Vuelta a Suiza de 1984. En 2007, Boyer se trasladó a este país del occidente africano junto a la que ahora es manager del equipo, Kimberly Coats, y fundó el Team Rwanda. Durante tres meses en 2010, el ex corredor de BMC Scott Nydam y el campeón de ciclocross Clark Natwick le ayudaron en la gestión del equipo. En 2014, el ahora conocido como Team Africa Rising se trasladó a un nuevo complejo cercano a las oficinas del Gorilla Park, el Africa Rising Cycling Center.

Boyer, en sus años mozos

Boyer, en sus años mozos

Es curioso que este equipo, a diferencia de la mayoría que forma parte del pelotón profesional, publica sus cuentas anuales en el sitio web, aunque sean tan poco descriptivas que no pasarían ni el examen de la siempre a por uvas CNMV para entrar en el MAB. O quizá no tan curioso, porque si se miran con algo más de detenimiento se puede leer que Team Africa Rising es una empresa con sede en Nevada (donde los casinos) sin ánimo de lucro que se dedica a educar y entrenar en ciclismo a adultos para ayudarles a competir fuera y dentro del país, además de instruir a los ciclistas amateur. Gracias a este ejercicio de transparencia podemos saber que los activos netos del Team Africa Rising son de 800.000 dólares –el presupuesto del Sky es de 30 millones-, de los que alrededor de medio millón corresponden a financiación –se entiende que del Gobierno ruandés- sobre un total de 750.000 a recibir en un plazo de tres años. Los costes del equipo, gestión y programas, durante 2015 representan unos 450.000 dólares. Como curiosidad, las bicicletas son un activo valorado en unos 100.000 dólares.

Como se dijo, este patrimonio está bajo la supervisión de Boyer, persona extremadamente religiosa, excéntrica en sus hábitos de vida y en el que se representa de forma dramática esa doble cara que habita en cada uno de nosotros. Además de ser el predecesor del ciclismo americano de Greg Lemond o Andy Hampsten, disputó nueve mundiales y algún año aspiró a hacer top ten en el Tour, pero su pasado está marcado en gran medida por el abuso de una menor de edad. Fue arrestado en mayo 2002 tras la acusación de una niña de 17 años. En septiembre, se declaró culpable de siete cargos de actos lascivos y tres cargos de penetración, se puede leer en este sensacional post de www.bicycling.com sobre la vida de Boyer. Fue sentenciado a 20 años de prisión, aunque al final por decisión del juez fue puesto en libertad condicional hasta 2007 y pasó un año en la cárcel de Monterey.

En otoño de ese 2007 se marchó en búsqueda de una nueva vida de redención a Musanzi, Ruanda, y desde entonces viaja por el país buscando ciclistas prometedores, probándolos, entrenándolos, animándolos a unirse al equipo. Como se lee en la pieza de bycicling, cada uno de los ciclistas ruandeses proviene de un lugar sin electricidad ni agua corriente, y no hay suficiente comida. “Definitivamente están acostumbrados a tiempos difíciles. Tienen una estabilidad emocional más allá de mi comprensión”, expresa Boyer, que cada octubre regresa a la casa de su madre en el pueblo del Carmel (California), donde fue alcalde el republicano Clint Eastwood, para registrarse como delincuente sexual.

Ndayisenga pide paso (Cyclingtips)

Ndayisenga pide paso (Cyclingtips)

Valens Ndayisenga, ganador este año en Ruanda, es uno de los principales exponentes de la cantera que gestiona el ex ciclista estadounidense, lo que le sirvió para fichar este año por el Dimension Data y compaginar carreras del circuito africano con otras para jóvenes del europeo como el Piccolo Giro di Lombardia (1.2U), donde acabó en la posición 39, el Tour de Alsacia (2.2), el Giro Ciclistico della Valle d’Aosta Mont Blanc (2.2U) o Le Tour de Bretagne Cycliste trophée harmonie Mutuelle (2.2). Seguro que no será el último representante de una cantera de la que asomó hace años la cabeza Adrien Niyonshuti (ahora en Dimension Data) y de la que también han dado el salto a profesionales Jean Bosco Nsengimana y Janvier Hadi, ambos en el equipo Continental alemán Stradalli – Bike Aid.

Quién sabe lo que nos deparará el futuro, pero la base del deporte profesional está en el conocimiento, la organización y unas infraestructuras que permitan el desarrollo de jóvenes talentos. Algo se mueve en África. Y todos sabemos quién domina al más alto nivel otros deportes como el atletismo.

Las fotos son cortesía de Cyclingtips

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9 Comments

  • Reply CONTAINER 24 noviembre, 2016 at 08:47

    Buen artículo Bertsssssss, un poco pomposo y abuelo cebolletas el primer párrafo… será la edad?

    • Reply berts 24 noviembre, 2016 at 09:30

      Me lo tomo como un elogio si tenemos en cuenta que vienes de la ESO y apenas sabes leer otra cosa que no sea whatsapp.

  • Reply Black 24 noviembre, 2016 at 10:25

    Muy bien documentado Berts, pareces tú el ruandés y no yo… el Lucky Luke de los clics de ratón, la mayoría de los que intentan ese ejercicio acaban en el youporn

    • Reply berts 24 noviembre, 2016 at 10:29

      acabar en el youporn es lo más lógico después de leer el blog

  • Reply cacaitoR 24 noviembre, 2016 at 16:58

    Muy interesante, berts. Vaya curro te pegaste!
    Una pregunta, al leer en Interné toda esa cantidad de cosas que anteayer no conocías… has pensado en algún momento que pueda haber relación entre dicha afición al ciclismo en Ruanda y el hecho de que la expoliadora fuese Bélgica?
    Por cierto, me lo parece a mí o entre las “personas extremadamente religiosas” hay índice de violadores similar al de asmáticos del pelotón? Deberían visitar más youporn. O leer más fórmula matxín. A no, que van parejos, jeje.
    Un saludo

    • Reply Lemond Forever 25 noviembre, 2016 at 09:23

      Buen apunte. Y el Africanmuur ese es una especie de símbolo de la dominación colonial. Da miedito el Boyer ese, sí. Miedito.

  • Reply El Tour de Ruanda, contado desde dentro por Tim Rugg 5 diciembre, 2016 at 22:54

    […] el Tour de Ruanda se disputara en otro momento del calendario, es muy probable que su repercusión allende de las […]

  • Reply Zurdo 9 diciembre, 2016 at 00:17

    Pedazo de artículo y temendo trabajo de documentación. Me ha descolocado un poco lo de “… en este caso concreto permiten a alguien de Madrid…” Aunque es entendible, las preposiciones siempre juegan una mala pasada.

  • Reply Gregorio I de Flandes, el imbatible - Fórmula Matxín 29 marzo, 2017 at 06:13

    […] como demostró en los JJ OO, en los que se tiró media carrera escapado para después aguantar en Monte Chinesa a escaladores del cartel de Nibali en la que quizá fue la mejor carrera del año. Y también es el […]

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