Cronica

La resurrección de Astana

5 julio, 2017
Aru, victorias en Vuelta, Giro y, ahora, también Tour de Francia

Aru, victorias en Vuelta, Giro y, ahora, también Tour de Francia

Lo que se intuía en Dauphine se ha corroborado en el Tour de Francia. Astana, el heredero del Liberty Seguros de Manolo Saiz Balbás, ha dado un salto de calidad en un momento clave de la temporada. La escuadra que dirige Alexander Vinokourov se arrastró durante todo el año y, de hecho, no consiguió su primera victoria hasta que el malogrado Michele Scarponi se impuso en la primera etapa del Tour de los Alpes a mitad de abril. Hoy, dos meses y medio después, Fabio Aru se ha impuesto en la quinta etapa del Tour de Francia con gran autoridad. El sardo lanzó un ataque demoledor a 2,5 kilómetros de la cima de La planche des Belles Filles y endosó 20 segundos a los máximos favoritos para la victoria final, Porte y Froome. Más de lo que Nibali a Pinot en 2014 (15) y de lo que Froome a Evans en 2012 (dos).

Este amarillo brilla algo menos

Este amarillo brilla algo menos

Aunque es solo una etapa -una etapa que además parece de la Vuelta a España más que de la ronda gala- y queda todo el Tour por delante, se hace raro ver a un Biohazard que no exhiba una gran superioridad respecto a sus rivales en el primer test de montaña. Así fue en 2013 cuando humilló a sus adversarios en el final en Ax 3 Domaines con un Richie Porte que, además, fue segundo de la etapa. Así fue también en 2015, cuando llegó el primero a la meta en la Pierre de San Martin secundado, como no, por el australiano que ahora corre de líder en BMC. Y en 2016, cuando Froome se lanzó como una bala hacia la meta de Bagnères-de-Luchon tras coronar Peyresourde para asombro de un Nairo que en ese momento recogía un bidón. Un golpe más psicológico que en forma de segundos para la general, pero un golpe al fin y al cabo en el que de Sky marcaba su terreno.

Pero hoy las tornas han cambiado, pese a que La planche des Belles Filles es un puerto que le viene muy bien al ex enfermo de Bilharzia. Ganó aquí en 2012 por delante de Evans y Wiggins, a la postre vencedor del Tour, e hizo lo propio en dos ocasiones en Peña Cabarga, una subida muy similar a la francesa en la que el británico consiguió su primera victoria como profesional en 2011 tras batir a Juanjo Cobo. El año pasado, hizo lo propio con Quintana.

A priori, los favoritos para ganar eran Porte y Froome. El australiano de BMC se quejó al final de la etapa de que su equipo imprimió un ritmo a la carrera más rápido de lo deseable -se llegó en el mejor horario previsto a una velocidad media de 42,97 kms/hora-, pero lo cierto es que en ningún momento dio la sensación de poder marcharse de sus rivales y perseguir a Aru. El Sky, por su parte, manejó la subida a La planche des Belles Filles desde las primeras rampas con un soberbio Michal Kwiatkowski, uno que lleva un año para enmarcar y que pese al esfuerzo realizado hizo top 30 de la etapa. Ojo con el polaco, que ya hizo octavo en la crono inicial y puede ser el mejor amigo de Froome para lo que queda de Tour. Al empuje de Kwia le siguió un mayor ritmo de Mikel Nieve, pero ahí se acabó el dominio de un Sky que no parece tan insultantemente poderoso como otros años.

Echando una siesta tras la etapa

Echando una siesta tras la etapa

Aru saltó a 2,5 kilómetros para la llegada con un ataque tremendo que nadie pudo secundar. De los pocos que se ven en el ciclismo actual y menos en un Tour que se caracteriza por ser la carrera más controlada del año. En poco terreno ya sacaba 15 segundos al resto de favoritos, de los que tiraba Froome. Además de potente, el demarraje del sardo se produjo poco antes de un pequeño descansillo en el que todos los favoritos se quedaron mirándose, lo que le sirvió para consolidar la ventaja de cara al último tramo del puerto, más suave que los dos kilómetros intermedios aunque con una rampa al 20% justo antes de meta. Se esperaba entonces el clásico acelerón de Porte, pero en ningún momento pudo separar su rueda de las de Froome, Bardet, Yates, Uran y Contador, por lo que Aru pudo abrocharse con tranquilidad el tricolor de campeón de Italia y ajustarse las gafas para celebrar por todo lo alto su primer triunfo en el Tour. El pupilo de Vinokourov ya presume de tener una victoria de etapa en las tres grandes vueltas.

El que sí consiguió arañar tiempo fue Dan Martin, que entró segundo en meta a 16 segundos de Fabio Aru y cuatro por delante de Froome y Porte. Bardet fue quinto a 24, por delante de Yates, Uran y Contador (26), Quintana (34) y el hasta hoy maillot amarillo, Geraint Thomas (40). A esto hay que sumar las bonificaciones, de 10, 6 y 4 segundos para los tres primeros clasificados, bonificaciones que en función de cómo se dé la carrera pueden ser vitales. “Estoy impresionado. Ataqué a tres kilómetros de meta y lo di todo. Quería ver quién se movería porque Sky estaba marcando un ritmo rápido. Quería ver lo que tenían”, dijo el italiano de Astana tras cruzar la meta. “Froome me felicitó después de la etapa. Eso es algo bonito de un ganador de tres Tour. Vamos a luchar uno contra otro durante tres semanas, es importante luchar hasta el final de la carrera”.

El etapón del domingo

El etapón del domingo

El de Sky, por su parte, dijo lo mismo que Quintana al finalizar la etapa. “La idea era no perder tiempo con el resto de favoritos para la general”. Y el caso es que en ambos casos no fue así, más dramático -dentro de lo que cabe- en lo que respecta a un colombiano al que se le supone que ira de menos a más. Porte, al que todo el mundo da por favorito, tampoco aprovechó una gran opción para abrir algo de margen en la general, y se despachó a gusto con Sky al final de la etapa. “No es tan dominante como antes […] Cuando Froome hizo su habitual acelerón, dejó de rueda a unos cuantos. Está mejor que en la última carrera, pero Sky no es probablemente el mismo que el del año pasado”.

Y si Sky no es el mismo -aunque habrá que verlo-, si Froome no es capaz de imponer su ley en la primera etapa de montaña, y si Porte no vence allí donde por sus cualidades debería, y si Contador es capaz de llegar con los mejores en el primer test, y si el Tour está tan raro que unos suicidas de comisarios son capaces de echar a Sagan de la carrera por una acción que no está nada clara, y si el recorrido de esta edición es tan atípico… Interrogantes que deparan las primeras cinco etapas de una carrera extraña que comenzarán a despejarse el fin de semana con las dos primeras etapas serias de montaña. El domingo, la reina del Tour, en la que se sube el terrible Mont du Chat, el monte del gato, allí donde el 9 de junio de 2017 inició el danés Jakob Fuglsang la resurrección de Astana.

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