Reportaje

Nairo Quintana contra los dogmas de fe

26 enero, 2017

La reacción del aficionado ciclista a la decisión de Nairo Quintana de disputar Giro y Tour este año recuerda a los dogmas de fe que cada cierto tiempo se instauran en algunas empresas. De repente, alguien se tira un triple en una reunión y no hay nadie para taponear, ni siquiera para coger un mísero rebote: “El SEM es un canal para ayudar a la venta, sus conversiones de último toque son un 20% del total”. Si un alto cargo recoge el guante, el mensaje se repetirá de forma machacona en las reuniones, aunque los datos demuestren lo contrario. Es más cómodo repetir un dogma que ponerlo en cuestión, tal y como sucede con la idea de que correr Giro y Tour la misma temporada es una mala elección, el credo de que es imposible llegar bien a la ronda gala con los 3.500 kilómetros de la italiana en las piernas.

Nairo Quintana fragua su victoria en el Giro 2014

Nairo Quintana fragua su victoria en el Giro 2014

Pues bien, los datos no dicen exactamente eso, por extraordinaria que sea la aventura que va a emprender en 2017 el mejor ciclista colombiano de la historia. De hecho, hay siete corredores que en diferentes épocas han logrado hacer el doblete Giro-Tour durante la misma temporada, mientras que tres han conseguido Vuelta y Giro y solo dos Tour y Vuelta. El más reciente es el caso de Alberto Contador, Gaseosas para los amigos, que en 2008 se llevó el Giro viniendo de la playa (de la de Madrid, Ricco dixit) sin ganar ninguna etapa y a los dos meses y medio vistió el amarillo en Madrid tras imponerse en la general a su compañero de equipo Leipheimer por unos pocos segundos. Ese año, ASO vetó al Astana de Contador su participación en el Tour de Francia después de que se supiera que Vinokourov y Kashechkin habían hecho el año anterior un pacto de sangre.

Vale, estoy de acuerdo en que ese argumento es muy pobre. Que existan más ciclistas que han ganado el mismo año Giro y Tour que cualquiera de las otras combinaciones no quiere decir nada, ya que en parte se justifica por la situación en el calendario de las tres rondas y porque el Tour es la prueba de las pruebas, y los mejores suelen reservar julio para darle a los pedales por la geografía gala. Pero si ahondamos más en los datos que siempre nos brinda la excelsa Wikipedia, se ve que esos siete ciclistas consiguieron la proeza una docena de veces. Lo que quiere decir que el 12,7% de las ocasiones que un ciclista ganó el Tour de Francia hizo lo propio en el Giro de Italia. Este porcentaje es producto de dividir esas doce entre las 94 ediciones disputadas de la ronda gala desde 1903. Si mañana le digo al jefe de ventas que a partir de la semana que viene el 13% de los usuarios que aterricen en nuestro dominio se va a convertir en una oportunidad de venta me invita a comer en un asador todos los viernes hasta que mis transaminasas dejen de bailar el chachachá.

Clica en el gráfico para agrandar

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En cualquier caso, no hay que perder de vista que desde el último doblete franco-italiano, el del Elefantino, han pasado 19 años. Si bien también es cierto que todas estas proezas se concentran en un periodo de 50 años que inauguró Fausto Coppi en 1949. Esto quiere decir que en ese periodo temporal uno de cada cuatro ciclistas ganaba el Giro de Italia el mismo año. Casi un 25% (24,4%) me parece un porcentaje nada desdeñable si creemos que la historia es un termómetro fiable que sirve para construir hipótesis coherentes sobre hechos futuros. Vamos, que tampoco parece tan complicado que algo así suceda, pese a que la mayoría de los aficionados crean que correr el Giro cava una fosa en la que se apilan todas las posibilidades para ganar el Tour. Aún más, para afinar el estudio lo más correcto es tomar en consideración solo los intentos de los que han sido los grandes vueltómanos de siempre, porque no siempre entra en los planes de los directores de equipo que su pupilo dispute ambas vueltas.

Para el análisis, se acude a los calendarios de Bartali, Ocaña, Gimondi, Merckx, Anquetil, Gaul, Pantani, Fignon, Hinault, Indurain, Coppi, Roche, Basso, Magni, Koblet, Contador, Nibali, Balmamion, Rominger y Binda. Seguro que falta alguno, y también sobra algún otro como Ocaña, que nunca intentó el mismo año Giro y Tour pero que sí probó en seis ocasiones ganar la Vuelta a España y la Grande Boucle. Sin éxito. Bartali, enemigo acérrimo de Coppi con 22 grandes vueltas en sus piernas, hizo en siete ocasiones Giro y Tour, y nunca alcanzó ganar ambas en la misma temporada. Felice Gimondi, uno de los principales rivales de Merckx, titular de tres Giro, un Tour y una Vuelta, hizo lo propio cinco veces. Agua. Mal asunto, Nairo Quintana. Laurent Fignon (dos Tour y un Giro en sus vitrinas, o en las de sus herederos) y Charly Gaul (dos Giro y un Tour) lo intentaron en cuatro ocasiones. Sin éxito. Ivan Basso, Magni, Koblet, Contador, Nibali, Balmamion, Rominger y Binda también fracasaron. (Nótese que algunos como Nibali nunca intentaron realmente ganar ambas, pero discernir hasta ese punto era bastante tedioso, como seguro que el lector entenderá).

Coppi, Tour de 1949

Coppi, Tour de 1949

Pero como todo en la vida, todo depende del prisma por el que se mire. Si en lugar de narrarlo de ese modo se afirma que en el 20% de las ocasiones -12 de 60, no se tienen en cuenta las seis de Ocaña por lo que ya se ha dicho- en las que un gran vueltómano intentó el doblete cantó bingo, todo suena distinto. En mi modesto entender, al menos para Nairo parece más asequible ganar este año Giro y Tour que adivinar la edad de Jordi Hurtado. O del propio Quintana. Pero ojo, que además lo que dicen los datos es que los siete magníficos solo precisaron de media dos intentos para vestir de rosa y de amarillo en Milán y París. Claro que comparar a Nairo, que en su haber cuenta con una Vuelta y un Giro además de varios podios, con ese grupo de elegidos, que entre todos suman 47 grandes vueltas, a razón de siete por cabeza, parece precipitado. Al menos de momento.

Fausto Coppi fue el pionero en 1949 tras apabullar a sus rivales en ambas carreras. Sirva como referencia que le metió 10 y 23 minutos a Bartali en Tour y Giro, respectivamente. En 1952, el Campionissimo hizo lo propio frente a otros rivales. El Tour lo ganó con una ventaja de 28 minutos sobre Stan Ockers, ciclista belga que tuvo una prematura muerte a los 36 años después de una caída en los Seis Días de Amberes, pero que hasta ese momento construyó un envidiable palmarés compuesto por dos Flecha Valona, una Lieja y un Mundial. Tercero en esa edición del Tour fue Bernardo Ruiz, leyenda viva (92 años) del ciclismo español con una Vuelta en su palmarés. En la general, se quedó nada menos que a 33 minutos.

Tuvieron que pasar doce años para que Anquetil imitase al italiano, y otros seis más para que Eddy Merckx, el mejor ciclista de todos los tiempos a mucha distancia de los demás, ganase en 1970 el Giro y el Tour. El Caníbal hizo gala de su apodo y repitió la hombrada en 1972 y 1974. Gimondi, Poulidor, Fuente, Zoetemelk,… Daba igual el rival, porque a casi todos acostumbraba a sacarles más de diez minutos en la general. Con la excepción de la ronda italiana del 74, en la que apenas le separaron 12 segundos de Baronchelli y en la que el Tarangu fue líder hasta que en la etapa 13, camino de San Remo, se cogió una pájara antológica en medio de la lluvia que le hizo perder más de diez minutos. Fue en ese 1974 cuando un ciclista conseguía por primera vez Giro, Tour y Mundial, la triple corona. Con 29 años. Y eso que el año no pintaba del todo bien para Merckx, que por primera vez desde 1965 no pudo lograr ninguna de las Clásicas de Primavera debido a una bronquitis. “Eso es lo que hace especial al título. Después de todos los problemas que he tenido, obtuve el Tour y ahora el Mundial por tercera vez”. Pues menos mal que tuvo problemas, sí.

El Caníbal

El Caníbal

El único que ha vuelto a hacerlo es Stephen Roche, el ciclista irlandés que rompió su relación de amistad con su compatriota Paul Kimmage por publicar un libro (“Una dura carrera”, muy entretenido) en el que hablaba de la cultura del dopaje en el ciclismo de la década de los 80. La verdad es que podía haber señalado cualquier otra cosa sobre la personalidad de Roche, lo reconozco. Este tríptico de victorias fue en 1987, a renglón seguido de las logradas por Bernard Hinault (1982, 1985) y antes de las que consiguió Miguel Indurain (1992, 1993). El Tejón no pudo lograrlo hasta las 28 primaveras tras haber errado en 1980 (abandonó el Tour mientras era líder por una rodilla maltrecha) y haber hecho doblete Vuelta-Tour en 1978. La primera vez, el dominio de Hinault fue apabullante con ocho victorias de etapa, cuatro en cada carrera. En 1985, sin embargo, cimentó las coronas en la lucha contra el crono y en el apoyo -instado-de su rival y compañero de equipo Greg Lemond, segundo en Francia y tercero en Italia ese año en el que fue su debut en el equipo La Vie Claire, fundado por el empresario y político de “¿izquierdas?” Bernard Tapie. Un tío que, entre otras cosas, ha sido condenado por sobornar a jugadores de un equipo rival para dejarse perder cuando era presidente del Olympique de Marseille y, de forma más reciente, fue obligado por la justicia a devolver 403 millones de euros por el caso Adidas. El tipo de empresarios que hace falta en el ciclismo, y no los jeques esos que no respetan los derechos humanos.

El extraterrestre navarro ha sido además el único en hacerlo dos años de forma consecutiva, a lo que se añade que fue el primer ciclista español en vestir en Milán la maglia rosa. En 1994, se quedó a las puertas de llevar a buen puerto el envite tras ser superado por Yewgeni Berzin y Marco Pantani. El italiano, mito no viviente de este deporte, ha sido el último en celebrar Giro y Tour la misma temporada. En 1998, le ganó por poco más de un minuto a Tonkov en Italia e hizo arrodillarse a Jan Ullrich en Francia tras una exhibición en la etapa con final en Les Deux Alpes, en la que atacó bajo la lluvia en el Galibier a 45 de meta, casi siempre de pie en la bicicleta agarrado a la parte baja del manillar, mientras al alemán se le hinchaba su roja cara como a un globo. Ese día, el Pirata partía con tres minutos de desventaja en la general y acabó con casi seis de renta sobre Ullrich.

Quintana, tampoco te tomes muy a pecho lo de seguir los pasos del paquidermo

Quintana, no te tomes muy a pecho lo de imitar al paquidermo

Es evidente que al que más se parece Nairo Quintana es al paquidermo de Cesena. Al contrario que los siete magníficos, tendrá que cimentar sus triunfos en las etapas en las que la carretera mira al cielo, lo que en mi modesta opinión dificulta la consecución de la empresa. Además, se antoja impensable que nadie pueda poner en aprietos al Sky, que con Diego Rosa y Kenny Elissonde puede poner una marcha adicional a su clásico trenecito. Que nadie se mueva o disparo. Pero también creo que si alguien en el pelotón tiene en su mano lograr el doblete es el colombiano. Es el mejor escalador del pelotón, pero además es el más resistente. Quintana nunca desfallece, es muy raro que tenga un día malo. Y si lo tiene, es muy probable que llegue con los mejores, como se vio en el último Tour. “¡Es que no ataca!”. Como si para ello solo fuese necesario apretar un botón (bueno, sobre esto último que me demuestren lo contrario, como aquel día en el Mortirolo…).

Como digo, sin atacar, solo con estar a rueda, capeando el temporal lejos de su mejor forma, en el Tour de 2016 se hizo con el tercer puesto -no fue segundo de milagro- y apenas perdió tiempo con Biohazard en la montaña (la carrera la perdió en las cronos, por mucho que algunos se empeñen en poner de relieve el supuesto golpe moral del ataque de Froome tras coronar Peyresourde). Solo un mes después, ganó la Vuelta al británico tras exhibirse en La Camperona y los Lagos, aunque bien es cierto que el Gaseosas tuvo algo que ver en todo ello. Dos grandes vueltas seguidas. Un tercero y una victoria.

A Nairo Quintana le pesan menos los kilómetros en sus piernas que a sus rivales, y lo que necesita para la temporada que empieza es un nuevo reto. Los recorridos del Giro (mucha dureza en la última semana, allí donde sobresale el colombiano, aunque mucha crono) y del Tour (poca crono y puertos muy duros) se adaptan a sus cualidades. Como al fin y al cabo se adaptaría cualquier otro recorrido de los muchos Tour y Giro disputados a lo largo de la historia, sobre todo si en la etapa reina hace un tiempo de perros y a los de organización de carrera se les ocurre vencer con grapa el terrible frío de las cumbres alpinas.

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8 Comments

  • Reply Lemond Forever 27 enero, 2017 at 10:39

    Interesante lo que dijo Quintana en la presentación de los telefónicos, de que no va al Giro a pasearse y que se tomará muy tranquila la Tirreno. Nairo es uno de los dos mejores corredores de grandes vueltas de la actualidad, pero yo creo que sus carencias con la cabra le van a impedir ganar el Giro. Mi apuesta es que Dumoulin gana el Giro y Quintana el Tour, y que al Sky le pasará factura toda la mierda de lo de Wiggins.

  • Reply Battaglin 29 enero, 2017 at 02:59

    Estoy de acuerdo con Lemond Forever, el giro de este año tiene demasiados km contrarreloj, lo que ya de por si le hace partir con una desventaja virtual de unos 4 minutos respecto a especialistas como Doumolin (que no creo que pueda ganar este giro con la montaña que habrá) y otros que se defienden un poco mejor como Krispis.

    Si Quintana quiere ganar el giro va a tener que forzar bastante en la montaña para sacar tiempo y tener un colchón para salir avante tras la crono de Milán; eso puede costarle en Francia, donde no habrá tanta montaña como en 2015 y 2016 (y por más dura que pueda llegar a ser siempre habrá un Poels con Coca-Cola en mano para neutralizar los ataques).

    En síntesis no creo que Quintana haga el doblete, a diferencia de Pantani, él no tiene esa ambición que llevó al calvo a hacer un ataque a la desesperada en el Galibier que se tradujo en 9 minutos de ganacia.

    • Reply berts 30 enero, 2017 at 17:43

      tengo muchas ganas por ver al Abuelo este año en las cronos…

  • Reply Kikepr 29 enero, 2017 at 20:08

    Que gran espectáculo se vería con Nairo Quintana en otro equipo. Movistar es el anticiclismo: reservones, miedosos… en fin ganaron la vuelta gracias a un ataque de Contador

    • Reply berts 30 enero, 2017 at 17:41

      Como en mi ánimo siempre está llevar la contra, creo que Quintana está en el mejor sitio para ganar títulos, entre ellos el Tour. Solo hay que mirar su palmarés hasta la fecha. El mejor ciclista colombiano de la historia, y en ello algo tendrá que ver el Convento. Un saludo.

  • Reply Bolisticale 2 febrero, 2017 at 16:31

    Es difícil. Hay que tener en cuenta que de antes había menos tiempo entre tour y giro y creo que hacían un solo poco de forma y ahora dos. Además, al ser de antes la vuelta la primera de las grandes y el tour la tercera, muchos llegaban al tour con una grande ya en las piernas y ahora no. De todas formas, pantani demostró que con este modelo también se puede. Nairo igual no marca tanto la diferencia con los rivales subiendo como marco pero tiene menos crono en Francia de la que tenía el y yo lo tengo como un gran fondista. Es muy difícil lo que va a intentar, pero desde luego no imposible.

  • Reply Mario Reginensi Ortega 14 febrero, 2017 at 16:46

    Antes que nada aclaro que soy un fanático de MARCO PANTANI- lo menciono por el ser el ultimo en ganar GIRO y TOUR el mismo año- y además fue por este gran ídolo para mi y muchos que me entusiasme con el ciclismo- apenas la carretera se empinaba comenzaba el espectáculo con el GRAN MARCO PANTANI- cosa que no ocurre con NAIRO- siempre corre muy arropado – para ganar GIRO y TOUR hay que jugársela solo – PANTANI jugaba sus opciones en solitario lo que no veo en NAIRO- aunque su opción puede estar ya que en el grupo de ciclistas nadie destaca por valentía- las grandes vueltas se volvieron una letanía muy aburridas no hay espectáculo- todos siguen a rueda a los que marcan un ritmo de somnolencia, ya no veo ni el tour ni el giro se termino el espectáculo sin Nuestro querido Marco.

    • Reply berts 14 febrero, 2017 at 19:03

      Graze mile por tu aportación. Totalmente de acuerdo en que el Tour se ha vuelto un coñazo, pero mira los ultimos giros y la vuelta. Sds.

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