Reportaje

Niñas al salón, que Valverde está en la ciudad

5 agosto, 2016

Espero que esta sea la definitiva. Y encima con teclado nuevo. Tras el peor Tour de Francia que he visto en mi vida -supedité el seguimiento de las últimas etapas a los placeres vacacionales- he intentado sin ningún éxito la concreción de dos noticias de actualidad en signos abstractos y legibles. Primero, el fichaje del entusiasta Carlos Verona por el Orica. Después, el vergonzoso indulto de la Froome del ciclismo femenino, Lizzie Armitstead, por parte del TAS tras haberse saltado tres controles antidoping en menos de un año, lo que le permite representar al país que controla el ciclismo en los Juegos de Río. En ese producto de la especulación denominado Villa Olímpica coincidirá con los ciclistas que aspiran a ganar el sucedáneo mundialístico de oro, entre otros Valverde, principal favorito pese a que ya ha dicho que la victoria no es ni por asomo tan valiosa como el mundial. Así que niñas al salón, que Valverde está en la ciudad, sin zapatos de cocodrilo pero con el ánimo de cortar el bacalao y ser el “number one”.

"Me gusta ese maillot, amigo"

“Florencia, su Duomo, sus puentes, su maillot verde”

Sábado a las 14:30 hora española. A partir de ese momento se podrá seguir en la tele pública el desarrollo de la que algunos dicen que es la principal cita ciclista del año, mientras que para otros es una prueba con más parafernalia que valor real. Más allá de discusiones vacuas en las que abundan el borreguismo y la pose, creo que el espectador se sentará frente a una carrera distinta en la que se conjugan varios factores que pueden convertirla en caótica incluso antes de que se hayan completado las cuatro vueltas al circuito de Grumari, primera parte de una carrera que consta de 241,5 kilómetros y más de 4.000 metros de desnivel acumulado. El más importante es que las selecciones juegan con un máximo de cinco jinetes, lo que dificultará el aburrido ciclismo de control actual y abre la opción de que llegue una escapada con buenos rodadores que se forme a mucho de meta. Si los ciclistas se lo proponen, en Río podría verse ciclismo mayúsculo. Y eso, al fin y al cabo, es lo que todos esperamos, más allá del caché de la prueba. La Milán Sanremo es la clásica por excelencia, pero todos los años duerme a las ovejas.

El paisaje sobre el que transitará el pelotón es de gran belleza, sobre todo la subida a la que será la principal dificultad de la jornada. Los ciclistas pedalearán la Vista Chinesa en tres ocasiones, rodeados de una exuberante vegetación durante 8,5 kilómetros en los que salvarán unos 500 metros de desnivel con una pendiente media del 5,7%. Pese a lo que se ha vendido desde algunos medios, no se trata de una subida especialmente exigente, más propicia para ardeneros que para escaladores. Además, hay un descansillo en forma de bajada tras los cuatro primeros kilómetros -los más duros, con pendiente media del 8%-. Desde la cima, sita en el Parque Nacional da Tijuca, los más rezagados disfrutarán de una panorámica increíble de Río. Los que se estén jugando las medallas, al contrario, estarán más pendientes de afrontar en los primeros puestos el técnico descenso -pendiente media del 11%- que conduce al llano que hay antes de meta.

El perfil: dos circuitos

El perfil: dos circuitos

Sin duda, este es un factor que puede determinar el sino de la carrera y perjudicar a grandes bajadores como Nibali. Se antoja imposible que alguien que se juegue el todo o nada en el descenso consiga suficiente renta como para mantenerla ante un grupo perseguidor que sea constante en los relevos. Menos aún si se tiene en cuenta que el tiempo va a ser soleado y sin apenas viento. Por tanto, si la subida no es especialmente dura, menos aún en la parte final, y el descenso, por muy técnico que sea, está lejos de meta, mi impresión es que a ese llano va a llegar un grupo de al menos media docena de corredores. Lo que beneficia a Valverde si es capaz de estar con los mejores, algo que no parece muy complicado a tenor del rendimiento del murciano durante el año. Si así ocurre y los favoritos llegan juntos al llano, los ataques de los rodadores se sucederán, y todos mirarán a Valverde para que sea el que asuma el peso de la persecución. Por lo tanto, sería fundamental para sus intereses que junto a él aguantase Ion Izagirre, su compañero de equipo en Los Frailes y que con su triunfo en la etapa de Morzine del Tour ha puesto el colofón a una temporada más que notable. Tanto que en este momento es el décimo mejor corredor del año según la clasificación UCI World Tour.

“Lo puedo hacer bien en el circuito que han diseñado en Rio, haré más de una carrera de un día en 2016 y veré qué puedo hacer en el Giro de Italia y ayudaré a Quintana en el Tour de Francia, pero estaré haciendo esas carreras con la mente puesta en Río. Estaré con Quintana en el Tour, pero siempre con el foco puesto en tener la mejor forma para los Juegos”, dijo el canófilo a El Mundo en una entrevista antes del inicio de la temporada. “Me siento muy motivado para Río, son mis cuartos Juegos y es realmente un buen recorrido para mí. Por supuesto que estoy motivado”. Claro que para Valverde una “medalla de oro no es lo mismo que un Mundial”, pese a que pueda ser la “guinda” para su palmarés.

"Sí sí, Valverde favorito, claro..."

“Sí sí, Valverde favorito, claro…”

Brent Bookwalter, uno de los dos integrantes del equipo de EE UU, corrobora con sus palabras que el circuito es para Valverde. “Es un recorrido diverso que se adapta a alguien que sepa subir y bajar extremadamente bien. Tiene de todo: llano rápido, pavés, viento, subidas intensas y descensos curvados. La subida a Vista Chinesa no es una broma. Sus cuatro primeros kilómetros son empinados, la segunda parte no tanto, pero sigue picando hacia arriba. El descenso es salvaje. La ruta es espectacular. Desde las vistas al océano al increíble paisaje montañoso, lo tiene todo”, explica el corredor de BMC. “Los descensos son muy peligrosos. Ya lo sabíamos, pero el descenso del Grumari es… Diablos, en la contrarreloj, si cometes un error, que Dios te ayude”, añade el ciclista norteamericano.

Hay otros dos corredores que componen el grupo de máximos favoritos. Uno de ellos es Tim Wellens, el joven corredor del Lotto que este año ha ganado etapa en París-Niza, Giro de Italia, Tour de Polonia y la general de ésta última. El belga va bien cuando la carretera se empina y no es cojo en el sprint. “Es una carrera complicada, como habíamos dicho, pero no es súper dura. La distancia es por supuesto un factor determinante. No puedo compararla con otra carrera. El recorrido es bonito y variado”, señala. Wellens compara la subida a Vista Chinesa como dos subidas en una carrera de las Ardenas. “La carrera no acaba en la cima de la última subida, tienes que hacer un descenso técnico y llegas a la última parte llana. El descenso no es lo suficientemente largo, así que será difícil que se decida en ese punto, sobre todo si la carretera está seca. Si eres el mejor del grupo, puedes mantener la ventaja conseguida al coronar, pero necesitas estar realmente fuerte para sobrevivir por ti mismo en el llano”.

Por tanto, muchos corredores pueden tener su opción. El entrenador belga comentó que si la carrera no es demasiado dura, hasta 30 tíos podrían tener opción de victoria. Entre ellos, Julian Alaphilippe, una de las sensaciones del año tras superar y de qué manera una mononucleosis, enfermedad bastante común en el pelotón y de la que buena cuenta han dado también Mikel Landa o Beñat Intxausti. El ciclista francés del Etixx hizo unas decentes Ardenas (segundo en la Flecha, sexto en Amstel), ganó el Tour de California tras imponerse en la etapa reina de una forma asombrosa (su último kilómetro y medio es brutal), sexto en la general de Dauphiné contra la flor y nata del pelotón y sospechoso habitual en las fugas del Tour con cuatro Top Ten en etapas. Para mí, el ciclista que dominará la primavera valona los próximos años. Le acompañan Vuillermoz, Bardet y Barguil en la que junto a la belga es la selección más potente de los Juegos. Todos los franceses son aspirantes a medallas.

Alaphilippe llevará un manillar de acero

Alaphilippe llevará un manillar de acero

Nibali, ya mencionado con anterioridad, completa en mi humilde opinión el póker de máximos favoritos, aunque la carrera está tan abierta que cuesta no incluir casi al mismo nivel a Van Avermaet, Mollema, Dan Martin y Rui Costa. El primero porque lleva un año sensacional, con victorias en Tirreno, Het Volk y Tour de Francia. El holandés porque además de rozar el podio en el Tour, se impuso la semana pasada en otro peñazo de Clásica de San Sebastián. El irish porque es muy rápido y el recorrido se adapta a las mil maravillas a sus condiciones, aunque es posible que llegue un poco canasado, mientras que el portugués ha acabado muchas veces este año entre los diez primeros con la mala fortuna de que no ha ganado siquiera una etapa, por lo que los JJOO podrían ser su momento.

¿Y Froome? Mi sensación es que su objetivo principal es el oro en la contrarreloj, más cuando Dumoulin podría no estar al 100% tras su caída en el Tour, por lo que el renacido Cummings o 3 en 1 Thomas podrían ser las principales bazas del equipo británico. En ese segundo grupo de favoritos incluyo a los colombianos Pantano y Chaves, ambos rápidos y en buena forma. Poels, que este año es el segundo mejor corredor de Sky tras ganar la Lieja y ser fundamental en el Tour de Froome. Spilak, Porte, Siutsou, Henao y Amador están de partida a ese nivel y aspirarían a formar parte de la cabeza de carrera cuando reste poco para meta. Un poco por debajo, la sorpresa podría venir del joven alemán Buchmann, que completó un buen Tour, guiñitos Majka, el escalador suizo Reichenbach, el todoterreno Clarke, Fuglsang, el nuevo fichaje de BMC Nicolas Roche, los estonios Kangert y Taaramae, y los sudafricanos Impey y Meintjes, a los que se le presupone un buen estado de forma tras completar ambos un buen Tour.

Todos ellos sueñan ahora allende del océano con la gloria, la misma que encontró el Dioni tras aterrizar en Rio cuando brindó con el espejo y dijo aquello de “¡qué tío!”. Porque imaginamos que sueñan, y que ni por asomo estarán marcándose una lambada en Copacabana, ya que eso sería jugársela demasiado al cara o cruz. Y ya se sabe que hay que estar al loro, que el destino es un maricón, sin decoro, te da champán y después chinchón.

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1 Comment

  • Reply Lemond Forever 5 agosto, 2016 at 09:12

    Temazo de Sabina. Grande, Berts. Y mañana a gozarla.

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