Reportaje

El peor año de Froome, el peor año de Armstrong

29 junio, 2017
Amigos para siempre  Means you´ll always be my friend

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Siempre es útil -y satisfactorio desde un punto de vista intelectual- mirar hacia atrás para intentar predecir el futuro. Y, como no puede ser de otro modo, esos paralelismos dependen del conocimiento que se haya adquirido a través de vivencias, escritos o datos estadísticos. Este fin de semana comienza una nueva edición del Tour de Francia, de nuevo la que será la mejor de la historia para, posiblemente, acabar convirtiéndose en un paseo militar del ahora apreciadísimo Chris Froome y su séquito de hombres invencibles. Sin embargo, los números de esta temporada invitan a pensar que el favorito para la carrera no es el keniata, sino Richie Porte, su fiel escudero hasta 2015. Lance Armstrong tampoco partió con ese calificativo en 2004 tras ser humillado en Dauphine por sus rivales. Uno de ellos era Tyler Hamilton, que al igual que el australiano pasó de gregario a líder de otro equipo y que años después abrió la compuerta del lodo que sepultó el palmarés del vaquero. En aquel Tour, por cierto, Armstrong no dejó ni los huesos.

Froomie y Roomie

Froomie y Roomie

“Aún digo que Porte fue de lejos el hombre más fuerte de la carrera. Fue sorprendido desde un punto de vista táctico, su equipo fue cazado desde un punto de vista táctico, pero mantengo que es el favorito para julio y el ciclista más fuete del pelotón en este momento”. Estas fueron las palabras de Chris Froome tras concluir la última etapa del Criterium du Dauphine, ese magnífico espectáculo de 120 kilómetros -todavía habrá quien piense que las etapas cortas son el anticiclismo- en el que Jakob Fuglsang se coronó como vencedor de la carrera y Richie Porte peleó como un gran campeón para mantener el primer puesto de la general que hasta ese momento ocupaba. Ni por asomo Lance Armstrong hubiese tenido la deferencia del británico de Sky. Pero una cosa son las formas y otra bien distinta lo que realmente se piensa.

“El defensor del título que no tiene ningún miedo es aquel que al final pierde”, dijo Armstrong tras ser derrotado -humillado- en la cronoescalada de Mont Ventoux por Iban Mayo y Tyler Hamilton, aquella en la que el ciclista de Euskaltel batió el registro de subida más rápida a esta montaña mítica sita al sur de los Alpes. “Lance no tuvo un mal día pero tampoco se entregó del todo. Él no está aquí para ganar Dauphine Libere, sino para preparar el Tour”, añadió el que fuese su directo de equipo, el sancionado de por vida Johan Bruyneel, experto succionador de tubulares, como en aquel día mágico con final en Lieja en el que Miguel Indurain puso rumbo a su quinto Tour de Francia. De la flema británica al orgullo del yanqui, pero la realidad es que ambos afrontaban la Grande Boucle con muchas dudas por los resultados obtenidos y con los que fueran sus gregarios subidos a la chepa.

Froome se presenta al Tour sin haber conseguido ni un solo triunfo en 2017. Comenzó el año cediendo los galones a Kenny Elissonde en el Herald Sun Tour. El flamante fichaje de Sky para este año acabó tercero en la prueba australiana y tras completar una temporada mediocre -acabó también tercero en la Ruta del Sur por detrás de Dillier y el sorprendente fraile Carapaz– no es de la partida para el Tour. Froome reapareció en Catalunya y acabó en la posición 30 tras ser sorprendido en una emboscada para el recuerdo. Al mes siguiente, naufragó en Romandia (18º), una de sus pruebas fetiches de una semana. Y hace menos de un mes fue batido en el Dauphine por Fuglsang, Porte e, incluso Dan Martin. Aunque no deja de ser solo un dato, el enfermo de la Bilharzia solo ha ganado las ediciones del Tour en las que en la misma temporada ganó el Delfinato (2013, 2015 y 2016). En el 14, se hundió en Dauphine y besó el suelo en el Tour.

En el Ventoux de 2013, antes del molinillo

En el Ventoux de 2013, antes del molinillo

Porte, sin embargo, acumula otro año de éxitos en su segunda temporada con los suizos de BMC, equipo heredero del Phonak no por casualidad, ya que ambos penden del paraguas del empresario norteamericano Andy Rihs. Y como los paralelismos son caprichosos, fue allí, en el Phonak que entrenaba entonces Álvaro Pino, donde el cliente de Eufemiano Fuentes Tyler Hamilton fue cazado en un control tras ganar el oro en la CRI de los JJ OO de Atenas de 2004. El evento que puso punto y final a su meteórica trayectoria deportiva. El año de Porte se resume en la general de Down Under (WT) más dos etapas, Romadia (WT) más etapa, etapa en París Niza y etapa en Dauphine y segundo puesto del cajón final. Esto le convierte en el tercer mejor ciclista del año tras Van Avermaet y Valverde, lo que le ha servido para renovar por tiempo aún indefinido con el fabricante de bicicletas.

Un bagaje que enmudece lo logrado por Hamilton en 2004, en el que también ganó Romandia e hizo segundo del Dauphine para presentarse como favorito en un Tour en el que tuvo que abandonar por una caída, una de tantas que tuvo el ciclista de Marblehead. La Lanza, por su parte, acudía al Tour tras hacer tercero en el Criterium tras Voigt e Iván Gutiérrez y cuarto en Dauphine, exactamente el mismo puesto que Froome hace unos días. Un cartel mediocre que nada tuvo que ver con el que posiblemente fue el Tour que más fácil ganó el tejano y en el que Caritas Voeckler puso la única nota de color en su intento por agarrarse a un amarillo que por lógica iba a perder. Antes o después. Kloden y Basso -que aguantó muy bien la montaña pero sucumbió en las cronos- llegaron a los Campos Eliseos con seis minutos más que un Armstrong que además acumuló la salvajada de cinco triunfos parciales: Plateau de Beille, Villard de Lans, Le Grand Bornand y las dos cronos (Alpe Dhuez y Besançon).

Ni las raspas dejó el yanqui en 2004

Ni las raspas dejó el yanqui en 2004

Porte y Froome. Hamilton y Armstrong. Dos historias paralelas de dos ciclismos que parecen muy distintos vistos desde la distancia, aunque todo depende de la perspectiva que se emplee. Armstrong es el diablo, el arrogante, el tramposo. Froome es el exponente del ciclismo limpio, el de las ganancias marginales, el del método científico. “Creo que se está mejorando, pero hay mucho silencio. Pero quizá los equipos no son tan abiertos por culpa de los periodistas. Si no siempre escriben la verdad, y entonces alguien como Manzano habla, lo toman palabra por palabra como si fuera la verdad. Entre él y Gaumont han hecho mucho daño al deporte, ¿y cómo sabemos que todo eso es verdad? Ahora no tengo mucho tiempo para concentrarme en algo así, pero tal vez después de mi carrera será algo con lo que podría tratar de ayudar”.

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2 Comments

  • Reply lemond forever 30 junio, 2017 at 08:41

    toda la atención de los medios -sobre todo anglosajones- se está desplazando al duelo de biohazard con teletransporte. muy poco se habla de las opciones de quintana, que corre con menos presión y sin la mierda esa del sueño amarillo y todas esas sandeces. ojo al colombiano. y ojo a aru, uno de los ciclistas que hace que el ciclismo cobre sentido. un saludo.

  • Reply tocinitos 30 junio, 2017 at 08:43

    Pues creo que el único favorito es Froome, los demás volverán a ser meras comparsas de otra mierda de Tour.

    PD: Sigo pensando que las etapas cortas son una caca de vaca, por mucho que hayan funcionado en vuelta y dauphine.

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