Reportaje

¡Persigan a De Gendt!

7 noviembre, 2016
"Eso, eso, tú da ideas, majete"

“Eso, eso, tú da ideas, majete”

Si el inspector de la comisaría donde trabajaban los dos anónimos ciclistas de la fotografía de Robert Doisneau hubiese querido castigarlos de forma ejemplar, los habría puesto a perseguir a alguien con el espíritu de Thomas de Gendt. Y aunque es improbable que hubiesen tenido éxito, al menos lo habrían compensado con un gran estado de forma para perseguir maleantes en la Francia de la posguerra. El ciclista belga del Lotto, ese que ganó hace cuatro años en el Stelvio en una cabalgada antológica, se desquitó en 2016 de varias temporadas con más sombras que luces con dos triunfos parciales en el Tour de Francia y la Volta a Catalunya. Siempre en fuga, esas victorias justifican al ciclista más valiente del pelotón, ese que siempre está fugado con el viento de cara sea la carrera que sea, desde el Tour Down Under hasta el de Abu Dhabi.

I always walk alone

I always walk alone

Reconozco que hasta la Volta a Catalunya de este año consideraba a Thomas de Gendt como uno de los ciclistas más sobrevalorados del pelotón. Hasta el punto de llegar a pensar que lo del Giro de 2012, ese que Hesjedal le birló a Purito en la crono de Milán -este año la ronda italiana vuelve a concluir con una contrarreloj-, había sido más una butronada que una demostración de lo que en realidad son sus principales maneras como ciclista. El belga se desenvuelve a las mil maravillas en las cronos y anda mucho en la alta montaña, pero no tiene el perfil de aspirante a podio en una gran vuelta. No porque adolezca de algunas de las cualidades necesarias para serlo, sino porque su forma de correr, en la que se siente a gusto de verdad, pasa por ir en la escapada, solo o con otros compañeros. Thomas De Gendt es el espíritu libre por excelencia del pelotón. No es una impresión edulcorada con un calificativo. Lo dicen los fríos datos.

En un principio, la idea de este texto era seleccionar aquellos ciclistas que más tiempo se han pasado en fuga durante la campaña. Pero al comparar las cifras, la única solución era hablar del belga nacido hace 30 años en Sint-Niklaas, Provincia de Flandes Oriental. De Gendt estuvo escapado en 17 etapas o pruebas de un día en 2016, lo que significa que lo hizo en el 22% del total de las etapas o carreras que ha finalizado (77), porcentaje que define a un corredor que se siente mucho más cómodo sin las estrecheces del gran grupo, al que parece que le gusta que le enfoquen las cámaras y que prefiere que su nombre se vea en los rótulos de televisión, y no diluido en una tabla al final de cada etapa en la que para dar con él tienes que hacer scroll o usar el control F.

Y ahora unos mejillones con patatas para celebrarlo

Y ahora unos mejillones con patatas para celebrarlo

El aficionado al ciclismo no tuvo que aguardar mucho para la primera fuga de De Gendt. Fue en la segunda etapa del Tour Down Under, la pachanga ciclista que se disputa en Australia en enero. Después, hizo lo propio en la primera y tercera etapa de la París Niza, la prueba que inaugura el circuito World Tour en Europa. En la Volta, ganó la cuarta etapa con final en Port Ainé tras estar todo el día escapado con un grupo en el que se encontraba Imanol Erviti, otro de los ciclistas que se ha pasado gran parte de la campaña fugado, y rematar a Peter Weening en los dos últimos kilómetros de puerto. Dos días antes, ya lo había intentado en la etapa con llegada a Olot. Semanas más tarde, fue parte del grupo de valientes que huyó del gran grupo para adentrarse en terreno ardenero en medio de la nieve y el viento durante la disputa de la Lieja Bastón Lieja. Como no, volvió a intentarlo en la segunda etapa del Tour de Romandía, y como esa intentona no llegó a buen puerto, volvió a repetirlo en las etapas tres y siete de la Dauphine. También sin éxito.

Hasta que en el Tour volvió a cantar bingo. Tras dos días de ser partícipe de la escapada del día, a la tercera llegó la vencida. Fue en la etapa con final en un Mont Ventoux recortado por lo que indica su nombre, la misma en la que a algunos que corrieron como cabras por el monte le regalaron en los despachos el tiempo perdido en carrera. “Estas son las etapas que más temo por el fuera de control, estaba asustado de que el pelotón se fracturase por los abanicos y me quedase en el último grupo antes de llegar al puerto. Pero normalmente gano cuando me pongo nervioso por el fuera de control. Así que espero volver a hacer esto más veces en el futuro”, explicó De Gendt a la prensa tras una etapa en la que se impuso a los también escapados Pauwels y a Dani Navarro, en la que agradeció el trabajo que le hizo Andre Greipel y cuya dedicatoria fue para Stig Broeckx, en coma desde el incidente con dos motos de carrera en el Tour de Bélgica en mayo. “Vamos a celebrarlo esta noche no con una gran fiesta, sino en silencio, porque también nos acordamos de Stig”.

A falta del caracol, la consagración de la estrategia

A falta del caracol, la consagración de la estrategia

A este ciclista, que en 2016 ha recorrido más de 14.000 kilómetros en competición, lo que le sirve para ser top 20 tanto en distancia como días de competición disputados, no le bastó la victoria, por lo que volvió a intentarlo en las dos etapas finales de los Alpes. Como no hubo suerte, fue a la Vuelta a España y puso la semilla en la cuatro, con final en San Andrés de Teixido, y en la nueve, en la que el pelotón hizo escala en el Alto del Naranco. Y por si no fuese suficiente, acometió la última intentona en el tercer día del Tour de Abu Dhabi.

Nunca he sido ciclista, pero creo que soy capaz de ponerme en la piel de alguien cuyos éxitos los fundamenta en conseguir una victoria a la fuga y de concluir que para ello tienes que aunar la perseverancia de Javier Arenas y la fortaleza física de José María Aznar. Por entonces en Vacansoleil, De Gendt puso en 2013 punto y final a su estrecha relación con las mieles del triunfo en la última etapa de la Volta a Catalunya tras batir a un grupo de escapados compuesto por David López, Kiserlovski y Scarponi. En 2011 y 2012, logró dos etapas en París Niza, etapa en el Tour de Suiza y otra en el Giro más el tercer lugar de la general, de la que desbancó a Scarponi tras concluir quinto en la crono de Milán. Su fichaje en 2014 por Omega Pharma le supuso un relevante cambio de rol, ya que pasó a ser gregario de líderes de equipo como Rigoberto Urán. “Tuve una temporada mejor que otros años. Desafortunadamente, no ha sido bastante para quedarme. Con muy pocas excepciones, he corrido para ayudar a mis compañeros. En un equipo tan grande como este, aquellas carreras en las que puedes correr para ti mismo son muy valiosas. Tuve dos oportunidades seguidas en el Giro, y finalicé cuarto y sexto”, expresó De Gendt tras conocer que no le renovarían en Omega y antes de ir en 2015 al Lotto.

En el Ventoux montado en bici, al estilo clásico

En el Ventoux montado en bici, al estilo clásico

En 2016, como ya se ha dicho, 17 fugas, el 22% de las etapas disputadas. Con frío o calor. Sol o lluvia. De enero a octubre. Más que ningún otro. Como Pierre Rolland, que estuvo escapado en cinco etapas de la Vuelta a España, tres del Tour y otra en País Vasco, pero del que nadie se acuerda porque no alzó los brazos ni una sola vez pese a que su nuevo director, Jonathan Vaughters, dijo que en Cannondale iba a progresar como ciclista tras abandonar los entrenamientos decimonónicos de Europcar. O que Darwin Atapuma, que fue sospechoso habitual del Giro (tres etapas escapado), se desquitó en Suiza y lo volvió a intentar en la Vuelta (dos etapas en fuga). Incluso más que su compañero de equipo Tim Wellens, otro chico rudo del norte que estuvo escapado en Niza (ganó la etapa y le quitó la general al Gaseosas), País Vasco, Giro de Italia (dos furgas y una victoria de etapa), Suiza y Polonia, donde protagonizó la escapada del año tras meterle ¡3:48 minutos! al segundo, Davide Formolo, y después de que abandonase medio pelotón en medio de un clima apocalíptico. Y más, por supuesto, que Stephen Cummings, ese ciclista que de repente ha encontrado la fórmula que con 35 años le permite entrenar más y mejor para situar la bala allí donde pone el ojo.

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5 Comments

  • Reply Lemond Forever 8 noviembre, 2016 at 12:09

    Pedazo de ciclista De Gendt y pedazo de temporada. El trotón por excelencia del pelotón, duro como una piedra. Y un enfoque que gusta al espectador, porque sacrifica hipotéticos puestos de honor en carreras de una o tres semanas -un saludo a Roche, Zubeldia, etc- por dar espectáculo y ganar etapas en los mejores escenarios. Un saludo!

    • Reply cacaitoR 8 noviembre, 2016 at 19:33

      Gracias a Berts por el artículo. Pero gracias, sobre todo, a lemond forever por ser otra voz distinta en este espacio!!
      Un saludo!

  • Reply Battaglin 9 noviembre, 2016 at 17:20

    Con De Gendt sobran las palabras. Es un espectáculo verlo y fue de lo poco rescatable del tour de 2016

  • Reply Bolisticale 10 noviembre, 2016 at 18:52

    Grande De Gendt! Siempre se agradece que haya ciclistas asi. Otro al que yo creo que veremos bastante en fuga los próximos años es gougeard.

    • Reply berts 10 noviembre, 2016 at 19:44

      Ciclistazo de mucha casta el francés. Pena que este año no refrendase con victoria el buen inicio de piedras o esa etapa en Eneco Tour. Le llegarán, le llegarán.

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