Rutas

Por lo menos nos queda la Casa de Campo

3 noviembre, 2015

Lluvia, frío y una hora menos de día. Aún no has apagado el ordenador en la oficina a las seis de la tarde y por la ventana solo se ven las luces de los edificios y el reguero de coches agolpados en la rotonda. Se acabó lo bueno. La rutina de la bici al aire libre se convierte en clases de spining o sesiones de rodillo. En breve, ni se podrá ir a la sierra a subir puertos bajo riesgo de accidente –o congelación-. El único consuelo  para los que vivimos en el centro de Madrid es que la Casa de Campo y su divertido circuito de 17 kilómetros están muy a mano.

Esta es la peor época del año para el aficionado al ciclismo. La temporada de verdad se acabó hace semanas con la disputa del Il Lombardia. Ahora, se corren la Vuelta a Guatemala, el Tour de Borneo en Malasia, el Tour de Burkina Faso y el Tour de Taihu en China, donde está arrasando el jovencísimo sprinter italiano Mareczko Jakub (yo también me he quedado igual). En el horizonte, cuatro duros meses de espera hasta el inicio de las clásicas de primavera, allá por finales de febrero. 120 días en los que las posibilidades de salir a rodar con la bici se reducen a la mínima expresión: fines de semana y en lugares donde respirar no sea una heroicidad.

Para el que no se quiere complicar mucho la vida está la Casa de Campo. Si uno lo piensa bien, es una suerte que una ciudad con las dimensiones de Madrid ofrezca en pleno casco urbano un entorno tan agradable como el de este mini bosque. De fácil acceso –hay que tener cuidadillo con los coches si tomas alguna de las vías que conducen a Príncipe Pío– y con posibilidades en su interior más que suficientes para mantenerte en forma y pasar un buen rato con la bici. Además, por allí va gente maja. Con un poco de suerte, conoces a alguien que te descubre una nueva ruta, o a otro que te explica desde su experiencia cómo los equipos obligan a los corredores a entrenar más y mejor desde juveniles.

Esto, que hice el pasado sábado, está sacado de Strava.

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Sin ser la hostia, es más duro que el mundial de Richmond de 2015. Cada vuelta de 16,2 kilómetros de esta prueba tenía un ascenso acumulado de 103 metros, mientras que en el giro de 16,8 kilómetros a la Casa de Campo se salva un desnivel de unos 180 metros. Vamos, que si tienes fuerza de voluntad para dar cinco vueltas, te marcas 900 metros de desnivel en 85 kilómetros de distancia. Traducido, es subir 100 metros menos que Alpe d´Huez, o unos 300 menos que la tipiquísima etapa de la sierra madrileña en la que primero coronas Morcuera y después Canencia saliendo desde Miraflores.

El circuito es divertido porque conjuga ascensos tendidos, rampas cortas y pronunciadas, descensos en los que hay que andarse con mucho ojo si no quieres atropellar a un niño y un largo falso llano en el que soltar las piernas y recuperar la respiración para volver a empezar. Estos son los puntos clave:

-Garabitas. Quien ha salido con la bici por Madrid, conoce la subida de Garabitas. Clasicazo en los triatlones y frecuentada por todo tipo de perfiles de ciclistas. Son dos kilómetros al 3% que se pueden subir en plato si estás medio en formilla. Si superas los 100 primeros metros con fuerza, lo demás es más sencillo. La sensación de ir entre árboles, con las hojas del otoño en el suelo, es muy agradable. Si te enganchas a la rueda de alguien que no te lleve a 185 pulsaciones, mucho mejor, que para entrenarse más y mejor ya están los profesionales.

-Subida al teleférico. Tras la bajada y el llano que siguen a Garabitas –preciosas vistas de Madrid en ese tramo-, toca la subida al teleférico. Es la parte más exigente del circuito en lo que a desnivel se refiere, el típico sitio al que debes llegar bien colocado si corres en pelotón –que no es el caso- por el estrechamiento de la calzada. El asfalto está nuevo y se agradece. No como la multitud de baches que puebla Garabitas. La parte dura tiene alrededor de 400 metros, aunque en total hay unos 800.

-Subida Zarzón. Son 1,7 kilómetros al 3% de media, con rampas al principio que superan el 7%. Tras esa primera recta de subida, viene un descansillo para encarar el siguiente repecho en una curva poco pronunciada a derechas. Después, falso llano y media vuelta. Cuidado con la bajada, ya que es fácil coger los 50 kilómetros por hora y suele estar plagada de críos con las bicis.

-Llano-bajada hacia el lago. Es el tramo para disfrutar de verdad de la bici, con todo el desarrollo y a 40 kilómetros por hora en un suelo ahora plagado de hojas secas y entre castaños. Un reasfaltado del camino tampoco vendría mal.

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Para el que quiera, aquí dejo la ruta completa del sábado, en la que se dan dos vueltas al circuito. Es tan asequible que la puedes hacer hasta de resaca.

Y aquí un vídeo del campeonato del mundo de Triatlon que se disputó en la Casa de Campo en 2013 (a partir del minuto 33).

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3 Comments

  • Reply Jose A 3 noviembre, 2015 at 12:02

    Es una gozada la verdad, yo hace mucho tiempo que no cojo la bici para recorrerla pero siempre que puedo apuntarme a alguna carrerita popular que pase por la casa de campo, lo hago. De todas formas, muchas gracias por la descripción que haces del perfil, procuraré no ir con resaca porque me da que me quedaría en Garabitas.

    Jose

  • Reply berts 4 noviembre, 2015 at 00:23

    Gracias a ti por leer la entrada y animarte a escribir. Espero que no sea la última vez! Un saludo!

  • Reply Iñaki 9 noviembre, 2015 at 23:41

    Venga, el próximo día salimos por la Casa de Campo, me has convencido…

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