Reportaje

Nairo, el estigma “Pou Pou” y el Monte del Gato

24 Octubre, 2016

De Nantua a Chambéry. Novena etapa del Tour del año que viene, la reina. 181 kilómetros de recorrido en el que los ciclistas tendrán que superar 4.600 metros de desnivel de acumulado a través del Macizo del Jura, la cordillera pre alpina que comparten Francia y Suiza y que da nombre a los selenitas Montes Jura. El postre será el temido Mont du Chat, cumbre de nueve kilómetros que se hará eterna por su cruel desnivel medio del 10,3%, máximos del 15%, sin descansillos y con todos sus kilómetros -excepto el primero- por encima del 9%. Un puerto atípico para la Grande Boucle que lleva sin visitarse desde 1974. Un puerto en el que el eterno perdedor Raymond Poulidor, “Pou Pou” para los amigos, logró descolgar al Caníbal. Allí donde Nairo Quintana intentará someter por primera vez a Froome para vestirse de amarillo y vencer el estigma de segundón que amenaza con perseguirle a lo largo de su carrera deportiva.

¿Maullarán en el Mont du Chat?

¿Maullarán en el Mont du Chat?

Hace pocas fechas se presentó el recorrido del Tour de Francia de 2017. Como todo el mundo ya ha dado una opinión acerca de su composición y yo pienso que el recorrido da igual porque la carrera será lo que los ciclistas quieran que sea, no nos detengamos más de lo necesario en este punto. En resumen, salida desde Alemania -¿para cuándo un aspirante teutón al maillot amarillo?-, muy poca contrarreloj (36 kilómetros), nueve etapas llanas en las que algunos favoritos se dejarán todas sus opciones de victoria, cinco de media montaña y las mismas de alta montaña. Todo salpimentado con elementos tan atractivos como una etapa de solo 100 kilómetros que se disputa a renglón seguido del etapón de Peyragudes y en la que se irá a mil por hora –tal y como ocurrió este año en la Vuelta en la etapa de Sabiñánigo– y el regreso del Mont du Chat, o Monte del Gato, puertazo que se corona a 25 de meta en el noveno episodio y en el que todo se puede descontrolar debido a su exagerada pendiente media.

Los cuatro magníficos del 74

Los cuatro magníficos del 74

Así ocurrió el 7 de julio de 1974. Los favoritos, con 100 kilómetros en sus piernas y tras una maratón previa de montaña de 241 kilómetros, enfilaron en la localidad de Saint-Paul-Sur-Yenne las temibles cuestas que conducían a la cima del Mont du Chat, situada a 1.504 metros de altura. Gonzalo Aja, miembro del todopoderoso KAS junto a Perurena y López-Carril, lanzó su ataque a las primeras de cambio y, ¡oh, sorpresa!, dejó de rueda a Eddy Merckx y al resto de aspirantes al triunfo en París. “Es un puerto de doce kilómetros muy duro. Tiene mucha curva y pendientes duras. Recuerdo que llegamos allí después de subir cuatro o cinco ya”, comentaba al Diario Montañés en una entrevista reciente. “La subida es exigente, hace daño, pero la bajada la recuerdo peligrosa. Cuando aquello la carretera no estaba bien”.

Aja se marchó en solitario. Pero para qué seguir fingiendo que recuerdo aquel día o que se trata de una historia que me contaron de chiquillo, cuando la realidad es que de todo esto me he enterado hace menos de una semana. Porque hoy día se puede hacer periodismo si tienes una idea y pones a Google a rastrar los servidores donde se almacena la información que necesitas. Así que les presento a Juan Plans, enviado especial de El Mundo Deportivo a aquel Tour, y su fina pluma. “Aja, tal como declaró Merckx apuntando sus temores, volvió a ser el héroe de la jornada, astillando el gran pelotón en las primeras rampas del Mont du Chat, a 2 kilómetros de la llegada, y marchándose solo, como lo hacían en sus tiempos los figuras legendarias. Tras el español, se compuso un grupo en el que estaban Merckx, Poulidor, Agostinho, Martínez, Bertoglio y Panizza, pero únicamente Merckx protagonizaba el “forcing” sin el menor relevo de nadie. El belga debió sufrir lo suyo con la herida entreabierta, porque apenas se sentaba en el sillín. Y como es natural, en los últimos metros del ascenso acusó el esfuerzo y se le fue, primero Poulidor y después Agostinho”.

Ni los huesos

Ni los huesos

Aja consiguió meter dos minutos al Caníbal en la cima del Monte del Gato. Poulidor, que soñaba con vestirse de amarillo, estaba a solo medio minuto del cántabro. El belga había hincado la rodilla. “En estos momentos había que oír a los locutores franceses esgrimiendo la posibilidad de que Poulidor se enfundase el maillot amarillo. La euforia y el patriotismo jamás dispusieron de un tema tan apasionante como el de la resurrección del viejo «pou-pou», que a los 38 años volvía por sus fueros y se presentaba como el gran reivindicador del ciclismo galo”, narra Plans, que dedica parte de su pieza a ridiculizar de forma socarrona el entusiasmo de francés. “Como siempre, se pasaron de rosca, y diez kilómetros de la meta, cuando el hombre de Limoges acababa de dar alcance a nuestro Aja, el belga los absorbió a su vez, anulando una situación muy comprometida, aunque nunca desesperada, como nos quisieron dar a entender. Porque Poulidor, agotado por el esfuerzo de la subida, bajaba los complacientes desniveles del Mont du Chat en rueda Iibre, mientras que Merckx empujaba los pedales con todas sus fuerzas. Muchos chauvinistas no quisieron ver la diferencia que había entre el esfuerzo de ambos y se dedicaban a compulsar logaritmos para establecer el resultado que más les convenía”.

El Caníbal se merendó a sus rivales en la línea de meta y obtuvo el cuarto de los ocho triunfos parciales que amasó en aquella edición de la Grande Boucle, en la que ganó hasta la etapa de París. Para él fue el premio de 30.000 francos, en tanto que Poulidor fue segundo de la general a 8:04 minutos, solo cinco segundos menos que el en ese momento campeón de España López-Carril. Fue un mazazo psicológico para todos aquellos que soñaban con desbancar de su trono al mejor ciclista de todos los tiempos. Incluso para Aja, al que Merckx se refería como `Aya, Aya… mu forte enemigo´. “Ese año pude ganar el Tour de Francia. Lo digo de verdad. Tenía 28 años y estaba muy fuerte. Arrancaba tantas veces que decían, deja a este loco”, comenta en la entrevista referida.

¿A que no sabes cómo te voy a ganar esta vez?

¿A que no sabes cómo te voy a ganar esta vez?

No sabemos quién asumirá el papel de Aja en el Tour de 2017 (¿el Gaseosas de Pinto?), y si realmente existe alguien capaz de reventar la carrera y generar una situación caótica de la que pueda aprovecharse Nairo Quintana, pero lo que parece seguro es que sin batalla será imposible que pueda poner en aprietos a Biohazard y el escuadrón de las sombras. Si el abuelo de Boyacá ha aprendido la lección y las fuerzas le acompañan, no debería esperar a asaltar la banca al último puerto del Tour, como hizo en 2015. Y sí inquietarlo con continuas ofensivas, como en el Aubisque (lo de Sabiñánigo del día siguiente no fue una casualidad), los Lagos o la Camperona en la pasada Vuelta a España. Hasta la fecha, es la única vez que el colombiano ha podido con el keniata cuando la carretera mira hacia el cielo.

Poulidor, ya un abuelo de 80 años, dejó el ciclismo con un récord de tres segundos puestos y cinco terceros en la ronda francesa. A Pou Pou le ganaron Jacques Anquetil (62, 64), Felice Gimondi (65), Lucien Aimar (66), Van Impe (76) y, sobre todo, Eddy Merckx (69, 72, 74), su particular némesis, el Froome de Nairo. Poulidor cuenta con un palmarés admirable en sus 17 años como ciclista profesional, en el que destacan una Vuelta a España y cuatro etapas, siete etapas del Tour, dos Dauphine, dos París Niza, una Milán Sanremo y una Flecha Valona. Pero para su desgracia, la historia lo contempla como el eterno perdedor. Los Frailes deberían tomar nota, porque este sambenito amenaza con ensombrecer la carrera del que es el mejor ciclista colombiano de la historia, y ni en la filosofía de Faemino y Cansado encontrarán consuelo.

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5 Comments

  • Reply Battaglin 25 Octubre, 2016 at 04:39

    El artículo muy bueno, una gran historia de una cumbre que pudo haber hecho que el caníbal sufriera un poco más de cara a su quinto tour.
    El único reparo que tengo es sobre la etapa de Formigal, creo que a Quintana le estás dando más mérito del que se merece (hablo desde mi posición de compatriota de Qui Qui); Formigal fue en parte un accidente afortunado donde el escuadrón de las sombras se desentendió por completo de la carrera y por eso las cosas quedaron como quedaron (sin dejar a un lado esa extraña imagen de Quintana subiendo en un de las partes más duras de Formigal con plato grande), porque en las cuestas de cabras solo obtuvo diferencias indignas de alguien al que ponen en el pedestal del mejor escalador del mundo.

    En el tour difícilmente veremos un despiste del Sky como el de la pasada vuelta.

    • Reply berts 25 Octubre, 2016 at 06:37

      Gracias por comentar. En Formigal, Nairo le debe al Gaseosas el mérito de haber descontrolado la carrera, como en Monte du Chat fue Aja el que parece que reventó al grupo. Nairo necesitará que alguien lleve el caos, pero en el Tour el Sky no será el de la Vuelta. Allí no desentendera, como dices. Tampoco creo que las diferencias fuesen indignas, le gano en todas las subidas menos en peña cabarga. No olvidemos que la principal cualidad del abuelo es a mi entender la regularidad. Saludos!

    • Reply Turkois 25 Octubre, 2016 at 08:38

      Si algo tienen las cuestas de cabras es precisamente eso, que es muy complicado sacar diferencias.

      • Reply berts 25 Octubre, 2016 at 08:54

        Pues donde más sacó nairo en la última vuelta fue si no me equivoco en la camperona. De todos modos, si hay alguien valiente en el tour, tipo orica, puede jugársela en esa etapa en la colombiere con algun compañero delante que le ayude en el valle.

  • Reply La resurrección de Astana: Aru se corona en el Tour de Francia 5 Julio, 2017 at 19:06

    […] primeras etapas serias de montaña. El domingo, la reina del Tour, en la que se sube el terrible Mont du Chat, el monte del gato, allí donde el 9 de junio de 2017 inició el danés Jakob Fuglsang la […]

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